Teología de la prosperidad

¿Han escuchado hablar de la teología de la prosperidad? Tiene una pésima reputación entre algunos. Para otros, es una ley que se repite incesantemente domingo a domingo en los templos. Esta teología tiene dos desviaciones erradas que quiero aclarar en este artículo.

Primer error: si das una cantidad, Dios te dará una cantidad mayor

Algunos pastores enseñan de la siguiente manera. Si Ud. da $1.000 a la iglesia de turno, recibirá de parte de Dios $10.000. Si da $10.000 a la iglesia, recibirá $100.000, y así sucesivamente. Lo peor es que esto, generalmente, es adicional al diezmo (se les pide a los miembros de una comunidad que den el 10% de su sueldo). Este principio está muy equivocado porque más bien pareciera un principio para que el pastor se enriquezca y no para que la gente sea prosperada. Dios no coloca condición de dinero para darnos prosperidad económica, sino que pide un comportamiento ético. No obstante, por sentido común debiéramos descartarlo, ya que Dios no se rige por normas humanas ni por una ecuación creada por los hombres. Si fuera como se predica en estas iglesias, entonces los más pobres nunca podrían llegar a tener mucho dinero, ya que nunca podrían dar las sumas que daría un rico.

Segundo error: decir que Dios no quiere prosperar al ser humano

Por otro lado, están los que enseñan en contra de esta teología. El problema es que dicen que todo en esta teología está mal. Estos pastores y sacerdotes siempre enfatizan de la pobreza en la que vivió Jesús y sus apóstoles, por lo tanto, a nosotros los cristianos no se nos asegurará una vida de riqueza. Esto también está errado. Si bien, Jesús, en su ministerio vivió como el más pobre no fue porque Dios no la haya querido prosperar. Si él hubiese querido habría tenido una excelente vida y habría sido muy respetado, ya que era un Rabí. Así mismo, sus discípulos no vivían mal antes de ser parte de los “Doce”. Algunos de ellos eran recaudadores de impuestos y otros tenían embarcaciones para pescar. Si en el ministerio de los apóstoles vivieron como pobres fue una elección. Ellos no eran pobres antes de seguir a Jesús.

Qué es lo que dice la Biblia al respecto

Veamos qué dice la Biblia, la cual es autoridad en este tipo de temas. ¿Habla la Biblia de prosperidad? Como ya les había adelantado, sí. De hecho, siempre las promesas de la Biblia apuntan hacia una prosperidad. A Abraham le prometió que tendría una descendencia muy grande. José fue “primer ministro” en Egipto. Daniel fue asesor de los reyes que lo tenían en cautiverio. A David que era un simple pastor de ovejas, Dios lo levantó como Rey de Israel. A Salomón (hijo de David) le dio las más grandes riquezas que nadie alguna vez haya llegado a tener. Jesús, en su propio ministerio, sanaba a cojos, ciegos, leprosos, sordos e incluso resucitaba muertos (dones que no son exclusivos de Jesús, ya que también los pueden tener quienes creen en Él).

A ninguno de aquellos a quienes Dios prosperó o eligió les pidió dinero a cambio. Si los elegía, era por gracia, no por méritos.

Ahora, ¿es un deber diezmar? Sí, pero no se trata de dar el 10% de su sueldo a una iglesia determinada (el número no es lo importante), sino de dar ayuda a la gente que más lo necesita. En el caso de la Iglesia del Viento, en la cual yo soy pastor, no exijo diezmos, ya que, al no tener templo no existen mayores gastos y, de todos modos, prefiero que den recursos a las personas más vulnerables.

En tiempos del antiguo testamento, se decía que debía darse dinero (o comida) a los levitas —los sacerdotes de la época—, a las viudas y a los huérfanos. Eso Dios lo toma en cuenta, ya que, cuando ustedes ayudan a uno de esos pequeñitos, lo están ayudando a él. A su vez, la Biblia enfatiza que si obedecemos las leyes de Dios, Él nos prosperará. Pero no tiene relación con la cantidad de dinero que le damos en una iglesia o a una persona, sino con la conducta. Dios no es una ecuación. Dios no es lo mismo que la aritmética (aunque él la haya creado).

Dios nos quiere bendecir y no nos exige ser pobres o ser ricos para ello. Dios nos quiere ayudar, Dios nos quiere rescatar y también desea que nos amemos los unos a los otros (incluso a nuestros enemigos). Desea que seamos obedientes y desea prosperarnos. Cuando dice que será muy difícil que un rico entre al Reino de los cielos, no significa que discrimine a los ricos, tampoco significa que no quiere que seamos millonarios. Yo interpreto que Jesús se refiere a que quienes sienten que lo tienen todo en esta vida (éxito, sueños logrados, sex appeal, una buena carrera, etc.) difícilmente se darán cuenta de que necesitan a Dios. En cambio los pobres (los que no tienen dinero, los endeudados, los enfermos, los feos, los que nadie toma en cuenta) rápidamente se darán cuenta que necesitan ayuda sobrenatural y recurrirán a Dios. En resumen, en ese versículo habla del riesgo que existe en las riquezas terrenas.

Espero les haya quedado claro el mensaje. Cualquier duda, me contactan. Me gustaría que escucharan una canción cristiana que me agrada mucho. Se llama “Cara a cara” de Marcos Vidal. Hasta pronto.

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