Fomentemos la cultura del error

Hemos creado una cultura de la perfección. Todos quieren ser los mejores en sus respectivas áreas. Todos los países quieren tener los mejores resultados educativos en PISA, quieren tener el mayor PIB, etc. Los niños en los colegios deben tener todas sus notas azules o son castigados por sus padres. Los cantantes deben tener canciones que sean hits y no deben desafinar ni bajar en la venta de sus albums. Los deportistas no pueden fallarle a sus entrenadores. Las iglesias deben tener el mayor número de templos, el mayor número de miembros y el mayor número de milagros.

En esta ardua competencia no hay espacio para el bajo rendimiento, el fracaso, el error y el pecado, por lo tanto, tampoco hay espacio para el incompetente, el fracasado, el loser y el pecador. ¿Cuál es el defecto en esta ecuación de éxito y en esta fórmula para la perfección? El problema es que la gente sí comete errores, en varias áreas tienen pobre desempeño, se equivocan muchas veces, pecan varias veces al día y fracasan mucho más de lo que les gusta admitir.

Tendemos a pensar que los errores los cometen los mediocres, los inexpertos, los débiles, los flojos, aquellos que no oran lo suficiente, etc. Sin embargo, lo que sucede en la vida real es algo muy distinto. Tarde o temprano, el mejor pastor comete un pecado gravísimo; el mejor cristiano codicia y miente; el mejor alumno saca un rojo en una prueba; el mejor cantante desafina en un concierto frente a miles de personas; el mejor presidente decreta una mala ley; el mejor gobierno se equivoca en una regulación; el mejor médico se equivoca en un diagnóstico; el mejor profesor se equivoca en una enseñanza. También tendemos a pensar que estos errores ocurren rara vez, ya que nos esforzamos mucho para que no sucedan, pero la verdad es que ocurren muy frecuentemente.

Hace unos días vi una charla de un médico que se atreve a decir sus errores frente a todo el mundo en una charla TED realizada en Toronto. El gremio médico siempre me ha disgustado, justamente porque siento que nunca dicen sus errores (o nos los admiten), por esta razón admiré a este doctor que corrió el riesgo y se atrevió a decirlos abiertamente y sin adornos. (El vídeo lo he dejado insertado al final del artículo para que aquel lo quiera ver lo pueda hacer). Brian Goldman habla de que entre médicos no se puede hablar de los errores que cometen, lo cual fomenta su postura de dioses e impide que otros puedan aprender de las equivocaciones de otros. El problema que yo advertí es que esa cultura no es solo de los médicos, sino que se encuentra incrustada en cada sector de la sociedad. Se suele decir que sirve aprender Historia para no volverla a repetir, pero también sirve aprender de las historias personales de otros.

En Chile, cuando llega el 21 de mayo, los presidentes deben dar un recuento de su gobierno. ¿Alguna vez han escuchado un presidente que se atreva a decir los errores que cometió durante el periodo? ¿Alguna vez han escuchado un mandatario que después de terminado su gobierno admita los errores que cometió? Si lo hicieran, probablemente, la gente los escucharía más, los sentiría más cercanos, más humanos. Le darían la oportunidad a la población para perdonar.

Las personas, en general, suelen señalarnos con lujo de detalles las historias de cuando tuvieron éxito, cuando ellos fueron los héroes que salvaron una situación; pero rara vez nos cuentan cuando alguna de sus decisiones o actos terminó afectándolos o lastimando a un grupo de personas. Creo que si empezáramos todos a hablar de nuestros errores formaríamos una cultura más comprensiva, más tolerante, más inclusiva. También ayudaría a que viviéramos sin tantas culpas y tantos traumas. Nos daríamos cuenta que solo somos humanos y por esa razón nos equivocamos y nos equivocaremos. Esta cultura de la perfección nos ha convertido en unos verdaderos neuróticos e histéricos narcisistas.

Existen unos minerales que se llaman diamantes. A veces presentan colores hermosos como rosado, azul, etc. Esos colores no son propios del diamante, sino que son causados por impurezas químicas, las que podemos ver debido a la transparencia de este material. Nosotros tenemos un valor mucho mayor al diamante: somos seres creados por Dios y Él estuvo dispuesto a dar la vida por nosotros, por lo que la analogía es en cierta forma acertada. Tal vez, si fuéramos un poco más transparentes y aprendiéramos a educarnos en una cultura en donde habláramos de los errores y no avergonzáramos a quienes tengan la valentía de decirlo, un día nos veamos tan bellos como uno de esos coloridos diamantes.

De nosotros y de Dios depende nuestra transformación. Los invito a transformar el mundo.

2 thoughts on “Fomentemos la cultura del error

  1. Como dice el titulo de la columna Fomentemos la cultura del error, totalmente de acuerdo…
    Y como en parte lo mencionas, hay personas que viven en una lucha constante con el resto en querer ser mejores y superar a otros; por otro lado desde chico nos imponen en que nos saquemos buenas notas para que seamos los mejores del curso… (si no se logra te desilusionas y te sientes derrotado, es como si te apuntaran con el dedo)
    En lo personal pienso y creo que debes pensar lo mismo que yo, por algo escribiste esta columna… Somos seres imperfectos, cometemos errores siempre y parte de la humildad del ser humano es poder reconocerlos…
    Además creo que uno debe superarse así mismo, querer ser mejor que ayer y hoy, por uno, no para que el resto vea tus logros…
    No sirve de nada el querer superar a otro, porque a veces no sabes que puedes herir a alguien que no intenta ser mejor que tu, sino que es como se muestra…
    No vale la pena en vivir una lucha competencia con el resto ya que todos tenemos distintas capacidades…

    Like

    • “Somos seres imperfectos, cometemos errores siempre y parte de la humildad del ser humano es poder reconocerlos…”. Sí, estoy muy de acuerdo con esa frase. Creo que es parte de la humildad empezar a hablar de nuestros errores.

      Parafraseando a Brian Goldman “si separáramos a los humanos que cometen errores de los que no, segregando a los que cometen errores, entonces no quedarían humanos sobre la faz de la tierra”.

      Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s