Todos somos pastores

En mi niñez asistí a una iglesia evangélica (no daré nombres para no hacer sentir mal a alguien). En esta la autoridad es un pastor. Pastores y sacerdotes tienen cosas en común, pero también diferencias. Por ejemplo, el sacerdote es el encargado de hacer la homilía: el pastor también. No obstante, mientras los sacerdotes hacen votos de castidad los pastores se pueden casar y tener hijos.

En la iglesia me enseñaban que la gente debía congregarse en templos, que esa era la mejor forma de servir a Jesús. No me sentía con la autoridad de hablarle a alguien directamente de las enseñanzas del cristianismo porque pensaba que solo los pastores eran quienes impartían ese “pan” especial (el sermón, la interpretación de La Biblia). Yo invitaba a mis amigos al templo, pero la gente a la cual invitaba no quería ir y quienes se decidían a asistir no les gustaba el 99% de las veces. No me daba cuenta que ellos preferían escucharme a mí que asistir a una iglesia que enseñaba cosas añejas, aburridas y estructuradas.

La oportunidad de transmitir a Dios no podía ser más obvia, pero no lograba ver: había sido instruido en la iglesia para no verlo, nos enseñaban que solo el pastor podía dar sermones. Solo él recibía, supuestamente, una claridad mayor para entender algún pasaje de la Biblia. Todos podíamos orar, pero si el pastor oraba entonces era una oración más importante que de seguro Dios responderia (terrible error).

En las iglesias evangélicas se suelen pedir diezmos (10% del sueldo), pero también cada día se hacían pasar ofrendas. En ocasiones especiales se pedía dinero por algo en particular, generalmente la construcción de otro templo. Entonces se pedía, voluntariamente, además de todo lo anterior sumas grandes de dinero. Lo curioso es que la iglesia a la cual asistía no se predicaba la teología de la prosperidad. Debo reconocer que eran bastante astutos, ya que sacaban el dinero de la gente que era más pobre, pero no se les podía condenar porque no estaban enseñando teologías extrañas.

Creo que el tema de las ofrendas y diezmos y pedidos especiales es el peor error de la mayoría de las iglesias evangélicas. Estas tienen la gran virtud de llegar a los lugares más vulnerables. El problema es que algunas de estas iglesias le extraen el dinero a esa gente que más lo necesita. Mientras la iglesia católica pide el 1%, la iglesia evangélica pide el 10% más todo lo que mencioné anteriormente, por lo que una persona ingenua y con ganas de ayudar podía llegar a dar en mi antigua congregación del 10% al 50% de su sueldo un determinado mes. Después estos mismos pastores se escandalizan al ver que hay tantas personas reacias a las iglesias o personas que se vuelven agnósticas.

Y todo esto, ¿para qué? Vean lo que dice 1 Corintios 6,19-20.

¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

Un día me di cuenta que la iglesia debe cambiar su rumbo. Ya no podemos seguir extendiéndonos por el mundo a través de la construcción de templos. Sumado al hecho de que cada vez son más y más denominaciones. Al principio solo era la iglesia primitiva, en la cual también había divisiones (no era el paraíso como algunos tienden a idealizar); luego fue la iglesia católica romana, la iglesia oriental, la iglesia del este; luego la iglesia ortodoxa; luego fue la iglesia protestante, la iglesia calvinista, la iglesia luterana, la anglicana y podría seguir. Paremos esto de una buena vez.

Debemos ser nosotros los instructores y no una “iglesia”. Nosotros somos La Iglesia: el cuerpo de Cristo. Enseñemos persona a persona. Que cada uno de nosotros transmita el mensaje cristiano. Sea por teléfono con algún amigo, por internet o en vivo y en directo. No necesitamos congregarnos en grandes masas. No necesitamos instituciones. Eso es para los partidos políticos, no para La Iglesia.

Dice 1 Pedro 2,9:

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Aquí habla de todos los cristianos. Todos nosotros somos sacerdotes, escogidos, santos y un pueblo que pertenece a Dios. Dejemos las “cuatro paredes” de los templos y salgamos a brillar en un mundo que cada día nos necesita más.  Pareciera que no nos necesita. Puede que nos digan que no nos necesitan. Pero no es así.

Mientras el mundo da sueldos misérrimos, nosotros  podemos dar sueldos éticos (si somos empleadores). Mientras el mundo crea leyes injustas, nosotros podemos cambiar eso (si somos legisladores). Mientras el mundo enseña la avaricia, nosotros podemos mostrar la generosidad (si somos ricos).

Mientras el mundo se deja guiar por los prejuicios y discrimina, nosotros podemos acoger sin importar la condición. Mientras el mundo muestra caretas, nosotros podemos mostrar autenticidad. Mientras el mundo muestra rechazo, nosotros podemos aceptar las diferencias. Mientras el mundo les da dolor, insultos, burlas, nosotros podemos dar apoyo, legitimización, cariño, amor. Y lo más importante: nosotros podemos mostrarles a Dios mismo.

El Reino de Dios ya está aquí. Solo necesitamos empezar a tener fe. Empecemos a orar, actuar y hablar. Somos libres del pecado. Todos somos pastores. Todos somos sacerdotes. Todos somos santos. 

7 thoughts on “Todos somos pastores

  1. Excelente artículo Sebastian y tienes mucha razón, todos podemos ser pastores y evangelizadores de la palabra de Dios.
    Yo soy mujer de Fe, pero en una Fe basada en un creador, el que creò todo lo que nos rodea, llámese a eso procesos químicos, físicos o biológicos; esos procesos no son por si solos,nada es por si solo, todo obedece a leyes y procesos complejos que los científicos pueden estudiar y demostrar a través de las ciencias pero, ¿cuàl es la razón de por què existen y actúan?, no lo saben, porque èse es el misterio de la creación y de las leyes invisibles de un creador que da lo mismo còmo sea o como se llame, lo que es real es que nada se genera en forma espontànea ni de la nada, y ahì està el eslabón perdido que serà difícil que encuentren los señores científicos agnósticos encumbrados en sus complejas fòrmulas matemáticas y arrugando la nariz frente a la posibilidad de la existencia de algo que hasta ahora no son capaces de explicar ni demostrar y que es la existencia de un ser Superior y el Creador de todo.
    No me encasillo en ninguna Iglesia, creo q Dios es uno solo con distintos nombres de acuerdo a las diversas creencias y religiones, tampoco creo que sea necesario asistir a una iglesia para conversar, rezar y estar cerca de èl, Dios està en todas partes y acude a ti cuando lo llamas a través de la oración, pero de esa sincera y de corazón, no palabras huecas y al viento.
    La Biblia es un libro maravilloso escrito en metáforas, somos hijos de Dios hechos a su imagen y semejanza, eso nos indica que somos Dioses en potencia y por lo mismo creadores, tanto de nuestro entorno como en lo relativo a nuestras propias vidas, tenemos el poder para lograr todo lo que deseemos, sòlo debemos creer firmemente en ello y tener la fuerza para llevarlo a cabo, el resto serán estados vibracionales que si son positivos, todo se darà a nuestro favor (suerte) y si son negativos (mala suerte)..las dificultades no tardaràn en acudir a nosotros.
    Un abrazo.

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  2. todos somos llamados a pastorear mas no todos somos pastores, con tu posición eliminarías el ministerio quintuple. El mal uso de una estructura de gobierno teocrática no el modelo bíblico.

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    • Es que ese es el tema: ¿cuál es realmente el modelo bíblico? ¿En qué pasaje de la Biblia dice Jesús que construyamos templos? ¿No se supone que Dios habita en nuestro corazón y no en templos? Creo que los templos se inventaron como una forma de institucionalizar de manera política la fe. Pero la fe no puede ser encapsulada, menos el Espíritu.

      Gracias por pasar a leer.

      Les mando un abrazo.

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  3. Buen mensaje sebastian, todos somos la iglesia y sin duda cada uno de nosotros puede llevar el mensaje de Dios, cada vez que puedo hacerlo lo hago y sale de mi corazón…

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