¡Quemen las naves!

El tópico de “quemar las naves” proviene de cuando Hernán Cortés  dice a sus hombres que hundieran e inutilizaran las naves en las cuales habían llegado a América para, de esta manera, asegurarse que ninguno pudiera regresar. Hoy quiero usar este tópico, respecto al tema de la vocación. Pero para esto necesitamos ver qué entendemos por vocación, ¿verdad? Definamos.

El término vocación se originó en el cristianismo. En la Vulgata (la traducción latina de la Biblia) aparece el término vocātiō para referir que Dios hace un llamado a la humanidad para servirle. Como el término se originó en el cristianismo creo que sería bueno analizar este concepto desde este prisma y seguirle la pista.

Es necesario aclarar antes que para servir a Dios no es necesario hacer votos ni ir a encerrarse en cuatro paredes (templos). Como todos somos diferentes le podemos servir de maneras distintas. Dios respeta nuestra individualidad, nuestros deseos y nuestra inteligencia.

Está claro que este llamado provoca energía, motivación. Es algo que nos mueve a hacer una actividad aunque no sea bien remunerada o no genere status social. El cumplir con este llamado nos llena de realización y plenitud. Hay personas que relacionan este llamado con el propósito. Ambos términos son similares, pero propósito es solo la intención de hacer algo, en cambio vocación es llamado, por lo que es mucho más poderoso este último concepto.

Como he dicho en otras columnas, mucha gente dirá que deben compatibilizar una vida mundana con el llamado. (Con mundano me refiero a trivial, cotidiano, vulgar: no a pecaminoso). Pero les diré la verdad: no se puede. No puedes dedicar solo un par de horas al día mientras le dedicas nueve horas a tu otra labor. Necesitas ser full time y más que full time para escuchar y seguir el llamado.

¿Acaso Mark Zuckerberg para crear Facebook y Bill Gates para crear Microsoft pudieron seguir sus estudios en Harvard? No, no pudieron seguir. Tenían la capacidad intelectual, pero hubo una voz que no se los permitió. Ellos escogieron dejar su universidad. Vieron más allá. De hecho, se encerraron en sus propios proyectos para poder realizarlos. Sabían que creaban algo mucho más grande. No podían detenerse. El llamado era más fuerte, el propósito que veían era mucho más interesante que el estar sentado con otros cientos de alumnos. Claramente, ellos quemaron las naves. No se permitieron volver más a la universidad. No se permitieron retomar una vida cotidiana, una vida como la de cualquier otro joven universitario. Ellos cambiaron el mundo. Pero no solo ellos…

Chen Guangcheng (陈光诚) hace pocos años, al conocer los abusos que se cometían en su patria no se pudo detener. Estudió de forma autodidacta leyes (no fue a la universidad) y pese a ser ciego logró lo que muchos no han logrado en China: denunciar miles de abortos y esterilizaciones obligatorias. Claramente, él escuchó el llamado.

Una vez que Pablo (antes llamado Saulo) tuviera su encuentro con Jesús nunca más podría volver a perseguir cristianos. Desde ese momento él sería el fundador de la religión más grande de todos los tiempos. Dejó todo lo que tenía para proseguir con su llamado. Sistematizó la teología cristiana y predicó por casi todo Europa y Asia Menor.

Cristo le dijo en su camino a Damasco: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón» (Hechos 9,5). Yo me pregunto: ¿cuántos serán los que dan coces (golpes) contra el aguijón hoy? ¿Cuántos abandonan su llamado? ¿Cuántos adoloridos y ensangrentados hay por dar estos coces? Muchas veces es el mundo el que nos distrae de nuestra vocación o nos impide oír.

En la época de Pablo ser cristiano y difusor de la doctrina no era algo libre como hoy, sino que sufrían persecución y muertes. Hoy también hay cosas que no le parecen tanto a la sociedad. ¿Qué creen ustedes que le dijeron los amigos de Zuckerberg al dejar la universidad más prestigiosa del mundo? ¿Creen que lo felicitaron? ¡Cuántos de ustedes   no se dedican a su llamado de artista o deportista solo porque sus padres y sociedad en general les aconsejan que eso no es lo mejor! Finalmente, destruyen sus vidas porque es duro dar golpes contra el aguijón. Es duro hacer una llave de judo a tu propia vida.

Tal vez, por eso dice la Biblia que muchos son los llamados, mas pocos los escogidos. Porque ¿cuántos tienen la valentía para seguir la voz de Dios? Y atención: esta voz no suele decir cosas que no nos agradan, sino que trata de decirnos para qué fuimos creados, nos dice el área en el cual mejor nos desempeñamos. 

Mi mensaje de hoy es desaprender todo lo que han aprendido del mundo para de esa forma escuchar la verdadera voz de Dios. Chen Guangcheng lo hizo. Saulo de Tarso lo hizo. Bill Gates lo hizo. ¿Por qué tú no? No más compatibilizar, no más tratar de agradar al mundo. Mejor concéntrense en agradar a Dios. Ya sabemos que nuestra vocación nos exige tiempo completo. El quemar las naves no será como fue en el pasado. Tú eres el propio Hernán Cortés de tu vida, nadie te impedirá el regreso: esto es voluntario. Quememos las naves y no volvamos atrás. Sigamos con valentía nuestra vocación. Escuchemos a Dios. No Lo busquen en templos porque no habita allí. Él habita en los corazones de quienes lo escogen y su gracia está disponible para todos. Dios tiene las respuestas.

7 thoughts on “¡Quemen las naves!

  1. De partida, yo no creo en Dios, así que para mí nada está garantizado. Las posibilidades de fracasar y de que nada resulte siempre están. Es bajo ese prisma que yo escribo.

    Ahora bien, yo concuerdo contigo en que a veces es necesario, por seguir los sueños, romper muchos esquemas de la sociedad. Pero creo que eso requiere condiciones.

    a) Los personajes que nombras tenían sueños para los cuáles dieron pasos concretos, con plan y trabajo sistemático. No hacían lo que “sentían” o “sólo lo que tengo ganas hoy” ni mucho menos. Tenían un objetivo, y estudiaron lo que tenían estudiar para hacerlo. Tener sueños en el contexto de la sociedad, cuando no sean ser el próximo Robinson Crusoe, equivale siempre a una cierta sumisión a cosas provenientes de la sociedad. Ya sean horarios, limitaciones financieras, trabajos temporales, etc., no se puede llegar y hacer lo que se sienta o se tenga ganas en cada momento si tienes un sueño serio y bien definido. Todo sueño implicará en algún momento hacer sacrificios. De lo contrario no es más que una huida y una quimera.

    b) Las cosas tales como “tu puedes lograr todo” o “nunca dejes que nadie te diga que algo no se puede hacer” pueden ser muy bonitas y emocionantes, y sirven para llorar en las películas, o para ponerlas en comerciales de cereal, pero son falsas. No todo es posible. Los sueños han de ser realistas. Los sueños irrealizables son típicos de los niños, y no todas las cosas de la niñez son buenas en la adultez. Un sueño sin inteligencia es también un monstruo asesino, una quimera.

    c) Enlazado con lo anterior, muchas veces en la vida puede ser necesario renunciar a proyectos, amores y sueños para obtener la verdadera felicidad. Los objetivos pueden cambiar por completo. La incapacidad de renuncia es también un infantilismo negativo.

    El infantilismo positivo es lo que equilibra todo lo anterior. Aquél que mantiene al hombre lo suficientemente curioso y desafiante para cambiar todo lo que puede ser cambiado y alcanzar todo lo alcanzable. Pero se requiere adultez para aceptar lo que no puede ser cambiado. Y la madurez es la sabiduría que reconoce la diferencia entre ambas cosas.

    Bueno, ese es mi pensamieto. Muy en buena, yo tengo la impresión de que a ti te falta aterrizar un poquito en algunas cosas. Pero tal vez estoy equivocado y has sopesado todo correctamente y tus deseos son alcanzables, y en el mejor de los casos se alcanzarán, eso no lo puedo saber.

    Eso, ¡saludos!

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  2. Omar Audisio: Si inicias un proyecto sin Dios entonces partes mal porque él es quien te sostendrá cuando nadie te acepte, cuando ya nadie quiera estar contigo y quien te dará el soporte y el sustento sólido.

    Creo que sí se puede lograr todo. Los adultos te enseñaron que podías lograr nada, pero te mentían. A eso me refiero con “desaprender lo que aprendiste”. Si miras al mundo te darás cuenta que lograr lo que quieres es imposible, pero si miras a Dios te das cuenta que para Él nada es difícil.

    Creo que el dejar de soñar y ver la vida con ojos que no ven “más allá de las cuatro paredes” es lo que te tiene sumergido en una marea de negativismo y sequedad.

    No confundas seriedad con negativismo. Yo soy estudioso, serio, riguroroso; pero también soñador, alegre, risueño y alguien que sabe disfrutar la vida.

    Mis sueños los alcanzaré y tú estarás vivo y verás cuando eso ocurra.

    Saludos.

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  3. la verdad que esta columna podría ser utilizada para dar charlas motivacionales sobre lo “que quieres ser en realidad” y no lo que “quieren que seamos”.

    me gusto mucho, al final todo esto es un llamado a la sinceridad. si vez que tus energías van hacia una dirección, no importa lo que dice el mundo, debes seguirla 😀

    en mi antiguo trabajo me miraron super mal por que me retiraba para “dibujar monitos” (ellos lo llaman asi), yo amo hacer cómics, y en este momento soy mucho mas feliz que en mi antiguo trabajo, aun que es bastante menos rentable, pero mucho mas satisfactorio.

    gracias por la columna!! 🙂

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