No renuncien a su libertad (historia de Liu Xiaobo)

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Liu Xiaobo (刘晓波) es un poeta y activista de los derechos humanos que ganó el premio Nobel de la paz en el año 2010, sin embargo el gobierno chino (país por el cual siento un afecto especial) no le ha permitido recibirlo y lo mantiene prisionero por haberse opuesto al régimen.

El Sr. Liu hizo clases de literatura en la Universidad Normal de Beijing, en la Universidad de Columbia, Universidad de Hawai, etc. Se encontraba en el extranjero cuando se produjeron las protestas pacíficas de la plaza de Tian’anmen en 1989. En Abril de ese año decidió volver a su tierra natal, pese a los riesgos y participar activamente en el movimiento. Esta protesta tiene una imagen que representa muy bien su espíritu: un joven rebelde (desarmado) impide a un tanque avanzar y el de muchos otros. Se estima que murieron unas 7,000 personas (no se puede saber el número exacto) en Tian’anmen.

Liu Xiabo fue uno de los autores del manifiesto “Carta 08” (零八宪章) el cual presenta 17 demandas específicas como libertad de expresión y libertad religiosa. Este manifiesto fue firmado por 10,000 personas. Dos días antes de la publicación fue puesto en custodia por la policía. Fue enjuiciado el año 2009 por los cargos de “incitar la subversión al estado”.

Él hizo esta declaración el 23 de diciembre de 2009 (la traducción es mía):

«No tengo enemigos ni odios. Ninguno de los policías que me han monitoreado, arrestado, interrogado, perseguido o sentenciado son mis enemigos […] Debido a que el odio es corrosivo en la sabiduría y conciencia de una persona; una mentalidad de enemistad puede envenenar el espíritu de una nación, instigar una lucha brutal de vida o muerte, destruir la tolerancia de una sociedad y destruir a la humanidad. Por lo tanto, espero ser capaz de trascender mis vicisitudes personales en la comprensión del desarrollo de los cambios en la sociedad, contrarrestar la hostilidad del régimen con la mejor de las intenciones y apaciguar el odio con amor… No me siento culpable por mi admiración al derecho constitucional de la libertad de expresión ni por cumplir mi responsabilidad social como ciudadano chino. Incluso si soy acusado de ello no tendría queja alguna».

Hasta el día de hoy lo mantienen preso, pese a luchar por los derechos humanos que muchos en la actualidad ni siquiera ejercemos. Tenemos libertad religiosa para poder anunciar las buenas nuevas del Reino de Dios, sin embargo, muchos callan o no toman un rol protagónico en esta labor. A aquellos les digo que recuerden que es un derecho que no gozan los ciudadanos de países como Arabia Saudí, Irán, Uzbekistán, China, Egipto, Myanmar, Maldivas, Eritrea, Malasia y Brunéi.

Después de saber esto, ¿aún quieres mantenerte inactivo en un país en el que sí tienes libertad para anunciar a Cristo? ¿Aún quieren mantenerte inactivo en la transformación del mundo en un país en el cual sí tienes la libertad para expresarte? ¿Aún quieres permanecer inerte frente a todas las injusticias que vemos en el día a día? ¿Aún quieres permanecer a la sombra cuando tu destino es brillar?

Mi mensaje hoy es que no renuncien a la libertad que poseen. No se dejen vencer por los temores. No se dejen vencer por las culpas, por el remordimiento. Ya no son esclavos del pecado. Si ustedes han escogido a Dios han sido perdonados sus pecados con la sangre de Cristo. Jesús nos ha dado dignidad. Oren, anuncien, actúen. No dejen que el tiempo pase sin ustedes hacer algo. Nuestra misión es urgente y todos son importantes. Dios quiere que todos trabajemos para él.

Ahora, no sirve hacer marchas y protestas si no hay oración que las respalde. Ser activo también implica orar. (Contrario a lo que creían los monjes medievales, pienso que la oración es también un trabajo). Además, sabemos que la oración en sí es un arma tremendamente poderosa, la cual debe estar unida a la palabra. Por lo tanto, oremos por la liberación de Liu Xiaobo y veremos el poder de Dios. Oremos por lo imposible. Démosle un trabajo importante a Dios. No se trata de que lo hagamos todo nosotros. El mundo está solo en sus tareas, pero nosotros tenemos a un poderoso gigante que lucha por nosotros.

El libro de Jeremías 20:11, en la Biblia, dice:

Mas el Señor está conmigo como un poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión, que jamás será olvidada. 

Oremos por la libertad religiosa en el mundo. Oremos para que sean liberados aquellos cristianos y no-cristianos prisioneros solo porque tuvieron la valentía para defender su libertad e incluso estuvieron dispuestos a dejarlo todo por luchar por ella… Como Liu Xiaobo.

Cambiar el mundo

“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho el Señor.” – Zacarías 4,6.

Rerefencias:

http://en.wikipedia.org/wiki/Liu_Xiaobo

http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/2010/speedread.html

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