Dar en adopción: una opción de amor

Quiero compartirles una visión que tengo. Suelo soñar despierto y sería injusto no hacerles partícipes de mis sueños. Ustedes que me leen, ustedes que me siguen merecen saber qué sucede en mi mente.  🙂

Hace un tiempo tengo una visión de un centro educativo, el cual es bastante innovador. Es un proyecto que vengo forjando hace muchísimo tiempo y que he estudiado y abordado de muchos modos… Pero antes, volvamos al título de este artículo. Hablemos de dar en adopción.

Una mujer o niña que queda embarazada en el mundo tiene tres opciones: criar a su hijo, abortar —en algunos países es legal, en otros no— o dar en adopción. Ojalá el aborto no fuera una opción real para las personas, ojalá las niñas y mujeres no pensaran en esta trágica opción. Pero antes de decir eso pensemos en qué ocurre en un embarazo no deseado.

Si la niña es menor de 18 años —o es una mujer que estudia aún— todos empiezan a decir que no ha terminado sus estudios, que arruinó su vida, que cómo no se cuidó, etc. Algunos bárbaros las tratan con los peores adjetivos que a mí me enfurecen. Estos no los repetiré acá, pero creo que los descalificativos los merecen más quienes los profieren que quienes los reciben.

Para ser más explícito les contaré mi propia experiencia como padre. Sin ser mujer (obvio) recibí muchas críticas cuando mi ex polola quedó embarazada. Pese a no tener trabajo, yo quería ser papá. En esa época estaba en mis últimos años de universidad. Mis amigos me decían: “Has arruinado tu juventud”; “Pero por qué no te cuidaste”. Otros más religiosos me miraban con rostros fríos que me transmitían la idea de que era un fornicario, un pecador, ya que no estaba casado. ¿Curiosamente?, de personas no-cristianas, recibí valiosos comentarios como por ejemplo: “Qué bakán ser padre, debe ser maravilloso crear vida”.  Finalmente, por diversas diferencias con la madre terminamos nuestra relación y ahí volvieron las miradas de pecaminosidad: ¡cómo era posible que no me casara con ella si teníamos un hijo!

Ahora mi hija Victoria tiene cuatro años. Yo tengo 28. Nunca pensé en la opción de aborto. De todas maneras, no condeno a quienes piensan eso. Condeno a quienes condenan a los que sufren. Además, casi todos son tan negativos con el tema del embarazo (en parejas no casadas) que en realidad empujan a la gente a esa trágica opción. Los culpables del aborto no son las niñas que se los realizan, sino esta sociedad hipócrita. Los culpables son esas personas que atacan a las niñas, aquellos que se etiquetan como pro-vida, pero que no tienen compasión alguna al momento de criticar la moralidad sexual de otra persona. Los culpables son los gobernantes que no dan ningún tipo de subsidio en el embarazo adolescente. Además, si alguien llega a dar en adopción se les dice que “abandonan” a sus hijos. ¿Por qué no ven que en realidad les han salvado la vida, ya que en vez de llevar a sus hijos a un destino fúnebre los llevan a casas donde los pueden acoger?

Dar en adopción es una opción de amor porque permite que otros padres, tal vez estériles, tal vez no, pueden acoger al niño que tú no te sientes preparado/a para criar. El aborto, en cambio, es muerte. No hay vuelta atrás. No hay opciones. No se puede deshacer. Ahora, no creo que el camino para que no haya abortos sea haciendo leyes que prohíban el aborto. Sin leyes los abortos existen igual y son más peligrosos. Creo que una buena forma para desincentivar el aborto sería a través de una fundación que se encargara de recibirlos y que les entregara educación de calidad. Pero no solo una educación de calidad (eso lo dicen todos los colegios), sino la mejor educación (eso nadie lo puede decir).

Ahora, no solo piensen en los niños que viven en Chile que van a ser abortados, miren más allá. Piensen en China. País en donde, en ocasiones, niños quedan huérfanos cuando los padres se separan. Piensen en la “política del hijo único”. Mientras mujeres feministas en países más democráticos dicen que abortar es un beneficio para la mujer y se consideran pro-vida —otra falacia que me irrita—, en China están obligando a abortar a mujeres que realmente quieren criar a sus hijos o las están esterilizando. Nunca he escuchado a feministas abogar para que no obliguen a abortar a mujeres en China. ¿Cuál es su verdadera causa entonces: defender a las mujeres —a las cuales defiendo sin ser feminista— o solo atacar hombres? Si es lo segundo, su activismo me parece patético. Nunca he escuchado a los que se escandalizan con los abusos en animales que hagan activismo para detener la violencia contra los niños que mueren en contra de la voluntad de los padres. Bueno, nunca los he escuchado, tal vez han dicho algo, pero la verdad solo escucho que hablan encerrados en sus temas. El tema se vuelve aún más grave, urgente e importante si piensan que China tiene una población 76 veces más grande que Chile.

Volviendo a la introducción de este artículo: ¿cuál es mi visión? Mi visión es un centro de adopción internacional. Siempre los centros de adopción suelen ser pobres, con pocos recursos y los avisos publicitarios suelen decir que de allí egresan técnicos. Es raro que quienes son dueños de esas fundaciones no quieran lo mismo para sus hijos, a los cuales envían al extranjero a hacer Ph.D.

Mi idea es hacer que este centro de adopción, a través de una enseñanza libre, revolucione el mundo. Tener a los mejores y a los más nobles profesores allí, quienes no serán impositivos, sino guías para esos niños que vendrán de todas partes del mundo, y así este centro se convierta en el centro educativo más envidiado por los colegios tradicionales. Que de ese centro salgan grandes cristianos, artistas destacados, deportistas de alto rendimiento, académicos, doctores, jueces, líderes, presidentes que renueven los poderes corruptos de este oxidado mundo. ¿Cambiaríamos el mundo, verdad? ¿Ustedes apoyarían una causa así? Finalmente, la educación tradicional caería por su propio peso. Cuando algo es malo no necesita ser derribado, solo se debe dejar ser. Una planta podrida, pronto se marchitará y secará: eso será lo que ocurrirá con la podrida educación tradicional que tenemos hoy.

Los invito a soñar conmigo, los invito a ser parte de esta visión. Una sola persona no puede cambiar el mundo, pero si somos muchos sí. Si ustedes se comprometen lo podemos lograr.

Frenemos la injusticia. Hagamos algún tipo de activismo. Con eso no me refiero a que se pongan una chapita que digan “no a la comida”, como quienes son pro-ANA (pro-anorexia), sino que al ver una niña embarazada la acojan, la reciban, la defiendan, la apoyen, la estimulen, la celebren, ya que ha creado vida. No olviden al padre también, sobre todo si es adolescente. Muy grande será, muy “peludo” será (como suelen decir), pero también necesita apoyo, no necesitan decirle que se case a la fuerza; si se desea casar con la niña, nada lo impedirá. No necesita que lo demanden por pensión alimenticia porque “embarazó a la niña”.  Aquel hombre o niño que es padre necesita tanta acogida como la madre. Es una persona con sentimientos también, no lo olviden. Necesita escuchar palabras de aliento. De esa forma, será el mejor papá para ese niño. No olviden que el amor es la mejor disciplina.

Para quienes no tiene el apoyo de nadie y piensan en abortar, desincentívenlos del aborto. Menciónenles que existen centros de adopción. Díganles que el dar en adopción no es abandono, sino una opción de amor. Y a la vez, fundemos un nuevo centro de adopción, el cual provea la mejor educación para niños de los siete continentes. Quién sabe; tal vez de allí vendrá el próximo Nobel de la paz, el próximo presidente o un miembro más de esta amada Iglesia.

4 thoughts on “Dar en adopción: una opción de amor

  1. Me gustó bastante el artículo, es justo lo que se necesita. Sabes me pareció interesante y ambicioso el sueño, creo que sería posible como decías con mucha más gente que esté dispuesta a entregar amor!. Lo que si estoy en desacuerdo es el hecho de “celebrar” de cierta forma un embarazo adolescente, en verdad hay muchas formas de cuidarse y son distintas circunstancias, pero no somos nadie para juzgar, si no que debemos ser los que reflejan el amor de Dios para todos.

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    • Muchas gracias por tu comentario, Tamara.

      ¿Acerca de mi sueño? Sí, es ambicioso, pero posible si muchas personas nos unimos. Además, ¡nada es difícil para Dios! Ojalá todos puedan compartir esta columna si les gustó. La idea es difundir y difundir.

      Un abrazo.

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  2. Excelente visión amigo! Dice la palabra del Señor que el concede los deseos de nuestros corazones, esperemos que muy pronto esta visión se convierta en acción y luego en toda una realidad, yo como profesor te digo de ya que me encantaría colaborar contigo en ese proyecto. Independientemente del aborto, la idea del centro de adopción es genial.

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    • Muchas gracias por las palabras de aliento y la buena actitud, Carlos.

      Palabras como las tuyas me hacen saber que no estoy solo. Y es que esta es una visión tan grande que nunca la podría llevar a cabo solo.

      Únanse, súmense. 🙂

      Un gran abrazo desde Chile.

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