Palabra de mundo vs Palabra de Dios

Uno es dueño de lo que habla y esclavo de lo que calla

Alguna vez Freud dijo la siguiente frase: «Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla». Muy distinguido será este señor para el psicoanálisis, pero yo contradigo su frase célebre.

Dios, en la Biblia, siempre dice que hablemos, que anunciemos el evangelio. El ministerio de Jesús se basó en anunciar las buenas nuevas del reino de Dios. Dios creó el mundo a través de su Palabra. En el libro de Génesis no cesa de aparecer la frase “Dios dijo”. A través de las maravillosas palabras divinas el universo fue creado.

Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. (Génesis 1,3).

Dios manda a Jonás a Nínive a anunciar su Palabra. Jonás no quería ir y se vuelve un esclavo de su silencio: pasa tres días y tres noches dentro de un gran pez.

El ser humano es esclavo de su silencio. Necesitamos expresarnos. De hecho, existe el derecho de libertad de expresión. La expresión es vida. No expresar nuestros pensamientos y emociones es algo que nos mata poco a poco. El callar mata nuestra alma, la encierra y aprisiona.

El que todo hace, nada teme

Hay un dicho popular en Chile que dice lo siguiente: “El que nada hace, nada teme”. Estoy en desacuerdo. Este refrán invita a la inactividad. Quien todo hace es porque se atreve. Quien nada hace en la vida es porque no tiene la valentía para seguir su corazón. ¿Qué dice Dios?

“Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque el Señor está contigo.” (2 Samuel 7,3).

¿Tienes una visión ambiciosa? Realízala porque Dios está contigo. ¿Tienes un proyecto? Llévalo a cabo. Aunque no lo veas posible, recuerda que para Dios nada es difícil o imposible. Si nada haces siempre te preguntarás: “Y qué hubiera pasado si…”.

Dios nos pide compromiso, no sacrificio

Las personas están acostumbradas a no comprometerse. Algunos católicos tienen por costumbre hacer mandas de sacrificio. (Para quienes no son chilenos, manda significa el voto o promesa hechos a Dios, a la Virgen o a un “santo”). Por ejemplo, se acostumbra decirle a Dios: “Si me ayudas a pasar un curso en la universidad o colegio, entonces no veré televisión por una semana o no jugaré videojuegos en un mes”.

Algunos evangélicos tienen el famoso rito de “recibir a Cristo”. ¿En qué consiste? Los predicadores llaman a los “pecadores” para que reciban a Cristo, entonces un grupo grande de personas pasan frente a una multitud, en un estadio o recinto, se arrodillan y, supuestamente, después de repetir unas palabras mágicas, reciben a Cristo. Y, generalmente  cuando ya pasó la emoción, cuando ya pasó el furor suelen olvidar lo que dijeron y vuelven a su vida cotidiana sin ningún cambio real.

Recibir a Cristo es algo mucho más profundo que repetir un credo o unas cuantas palabras. Recibir a Cristo no es repetir: es anunciar. Recibir a Cristo no es emocionarse por un instante, sino arrepentirse. Dios quiere que nos arrepintamos en la intimidad: frente a Él. Porque Dios no humilla ni avergüenza.

Lo que Dios realmente quiere es tu compromiso. Quiere individualidades que se comprometan a vivir junto a Él. Busca a personas que se comuniquen con Él cada día. Gente que trabaje para Él cada día. El sacrificio está hecho. Jesús murió en la cruz por la humanidad. Dios quiere que seamos sus profetas, sus embajadores, sus sacerdotes, sus jueces. Dios nos ha escogido, Dios nos ha salvado a través de su sacrificio. Comprometámonos con Él. No seamos indiferentes a Su llamado.

Dios

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