Titanic

Muchas veces he escuchado a hombres que dicen que no le declaran el amor a una mujer que les gusta porque no tienen nada que ofrecer. Lo curioso es que casi siempre este “algo que ofrecer” lo relacionan con el dinero. He visto cómo hombres que tienen muchas cosas para ofrecer como autenticidad, valentía, bondad, verdad, etc., creen que tienen nada solo porque no tienen un sueldo estable o alto.

¿Han visto la película “Titanic” (1997)? (Si no la han visto, aviso que lo que sigue tiene partes importantes de la trama). Yo la vi años atrás. Creo que ahora la están dando nuevamente en los cines: versión 3D. Este film tiene algo muy importante y rescatable. Muestra cómo un hombre que es de “tercera clase”, tiene más que ofrecer que otro hombre de negocios, muy rico (‘Cal’ Hockley). Lo admirable de Jack Dawson —interpretado por Leonardo diCaprio— es que él sí siente que tiene algo que ofrecer pese a no tener dinero en sus bolsillos. Él le ofrece una salida a Rose, una mujer que vive en las altas esferas de la sociedad: una vida clasista, una vida llena de protocolos, modales, apariencias, pero donde nunca se escucha su voz y donde todos los defectos y corrupción se esconde bajo una vestimenta cara y ostentosa. Jack le ofrece una opción de vida. Jack la escucha. Jack la hace soñar y le ofrece, finalmente, su mismísima vida a cambio de que ella viviera de verdad, disfrutara, tuviera hijos, cumpliera sus sueños.

Es que no todo lo compra el dinero. El dinero no compra valores; no compra la vida (esta es un regalo de Dios). Con dinero no se puede comprar valentía o romanticismo. El dinero no compra la sensibilidad para detectar la belleza del ser humano y dibujarla (a lo que se dedicaba Jack). El dinero no compra generosidad y esto último, es justamente, lo que Jack tenía para ofrecer a Rose. Algo que ni con todo el dinero del mundo Cal Hockley podría adquirir.

Me dan lástima las personas que les dicen a algunos que no tienen nada para ofrecerle a sus parejas (cuando se refieren al dinero). Supuestamente, los aconsejan y no se dan cuenta del daño que provocan. No escuchen a estos necios.

Me gustaría aconsejar a los hombres que entiendan que para entrar en una relación no todo está en el ofrecer. En una pareja el verbo más apropiado no es ofrecer, sino compartir. Pese a que no es malo que estén conscientes de lo que tienen para ofrecer, deben entender que lo que pueden darle a una mujer no solo es dinero, y si el dinero es lo único que busca una mujer en ti, lo más probable es que ella no sea la indicada ni la mejor persona para ti.

Las personas somos mucho más que un sueldo, un título, un apellido o una marca. El ser humano, en sí mismo, es rico. Nos podemos ocupar en una variedad de actividades. Podemos amar. Podemos crear. Podemos sentir. Podemos pensar. Somos tan diferentes entre nosotros. Cada uno tiene diferentes talentos. Cada uno tiene diferentes características. Y a la vez somos tan similares en nuestras necesidades: todos necesitamos ser amados y cuidados.

El ser humano es —en una palabra— genial. No es para menos: fue creado a imagen y semejanza de Dios. El dinero, en cambio, no es una creación divina: lo inventó el ser humano (podemos notar un abismo de diferencia).

5 thoughts on “Titanic

  1. Muy buena columna, felicitaciones.

    Estamos en un mundo con gente tan materialista y preocupada de su posición social que eso se traduce en “lo que puedo” o “lo que debo” ofrecer. El romanticismo desaparece un poco todos los días de este mundo (lamentablemente), me alegra saber que hay gente como tú, inteligente y romántica, que sabe articular bien las palabras para entregar un lindo mensaje para reflexionar.

    Detrás de esta perdida del romanticismo y todo el materialismo hay un tema mucho mas profundo, que comienza en la familia, los valores, principios y que tipo de metas y logros fomentamos (o fomentaremos) a nuestros hijos. un tema complejo, pero muy interesante 🙂

    Gracias por este articulo, muy lindo. me alegro el día.

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  2. Si más hombres se dieran cuenta que la única solución a todos los problemas es el amor incondicional, el apoyo y la confianza, no habrían tantos problemas. Pero son más hombres que temen el cómo reaccionará su pareja con lo que le digan, que prefieren mostrar su amor con lo material y lo mental y al final se olvidan de lo más importante que es el corazón.
    Creo que soy de las pocas personas que no ha visto Titanic ni cuando lo han dado en la tele como en 3 partes jajajajaja…

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  3. Al igual que el chico de arriba, tampoco he visto esta película. Creo que nunca me ha llamado la atención las películas o series que están “en boca de todos”. En fin. No creo que cambie.
    En cuanto al artículo, puedo decir que está bien construido, en base a uno de los aspectos de los personajes de dicha película. No obstante, quisiera referirme al hecho de las personas que no tienen “nada que ofrecer”. Pienso que el problema no es que no hay algo que ofrecer, sino quién está dispuesto a aceptar lo que uno entrega. Quizás esté hablando desde mi experiencia personal (ya que, y siendo lo menos subjetivo posible, tengo mucho que entregar), pero en esta sociedad nadie está dispuesto a recibir migajas. Es decir, nadie valora las cosas hechas a mano o valora las palabras precisas en el momento adecuado por sobre lo material, llámese regalo, “engañito”, etc. Por lo mismo, pienso que la gente que valora lo intangible no existe, por lo menos en este país. Uno no pierde nada intentándolo, pero si no resulta, obviamente, eso conlleva al individualismo, al materialismo y todo lo demás. Otro día paso a comentar otros temas. Bye

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