Más allá de la orientación sexual

—Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios. Porque Juan [el bautista] fue enviado a ustedes a señalarles el camino de la justicia, y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. E incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle. (Mateo 21,31-32).

Jesús afirmó que las personas con peor reputación de la época: los recaudadores de impuestos y las prostitutas iban primeros al reino de Dios. Es que generalmente las personas que han sido discriminados,  maltratados y menospreciados son quienes están más abiertos a recibir el mensaje de Dios.

Hoy, tal vez, las personas más discriminadas son los homosexuales. Pero no me refiero a aquellos que disimulan tanto su condición que parecen heterosexuales. No hablo de aquellos que hoy aparecen en campañas y en TV con vestimentas de buen aspecto, que son del gusto de la mayoría, tienen mucho dinero, buenos trabajos y cuentas en Twitter con más de 20 mil seguidores. No, no hablo de ellos.

No me malinterpreten. Un gay siempre es discriminado por ser gay, pero los que se visten con ropas de “buen gusto”, generalmente reciben solo un tipo de discriminación. Quienes no se visten como todos, quienes no hablan como todos, no solo reciben la discriminación innata a la orientación sexual, sino que también reciben ataques desde el clasismo, desde el odio a la diferencia, desde el odio a los más débiles e ¡incluso otros homosexuales los discriminan!

Les quiero hablar de la discriminación más cruel. Les quiero hablar de travestis y transexuales. Les hablo de hombres homosexuales que son llamativos, histéricos, “locas” —como les llaman algunos— y que, generalmente son de escasos recursos. Hablo de aquellos gay que se visten de rosado o atuendos de mujer. Hablo de aquellas lesbianas con cuerpos macizos, rasgos gruesos en el rostro, musculosas y cuerpos similares a los de un hombre: no con aquellas lesbianas con las que algunos hombres fantasean.

Quiero hablar de las personas a las que alguna vez hemos mirado de reojo y con desprecio. Quiero hablar de las personas que no aparecen en spots de TV o Youtube y de aquellos que no reciben un buen trato en algún lugar. Tal vez nos hemos sentido superiores a ellos. Tal vez nos hemos sentido con mayor educación, mayores recursos o mejor sentido de la estética. Muchas veces no les damos el trato adecuado. ¿Cuál sería ese trato? ¿Acaso un trato especial? No. Debiera ser el trato que les damos a todos (ello es no discriminar). Ellos son tan humanos como nosotros: lloran como nosotros, ríen como nosotros, sufren como nosotros, sienten como nosotros.

Es importante que seamos humildes para recibir a Dios en nuestro corazón. Debemos dejar atrás conductas discriminatorias, despectivas, clasistas y arrogantes. Debemos tener amor al prójimo y aceptar a los demás. Y, lo más importante, es amar a Dios por sobre todas las cosas. 

Les dejo un vídeo que trata este tema de forma dramática y cómica a la vez. Puede que el vídeo no sea de su gusto, no lo sé. Yo creo que califica como para mayores de 14 años. Pero no se asusten: no aparecen escenas de sexo. Otra cosa: está en inglés. No obstante les puedo contar de qué trata.

El vídeo parte con un hombre de rasgos asiáticos que desea contratar una prostituta. Solo tiene 73 dólares. Al momento de llegar la prostituta se sorprende al ver que es un hombre vestido de mujer y que se siente mujer. Se hace llamar blueberry. Lo demás descúbranlo ustedes en el link.

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