Volver al futuro

Hay una película de 1985 llamada “Back to the Future”. Es un clásico. Si no la ha visto le recomiendo que lo haga. En esta columna quiero hablar un poco de esa película y acerca de la oración que nos enseñó Jesús. Advierto que este texto contiene spoilers del film (también contiene spoilers de la oración que nos enseñó Jesús, aunque eso no debiese ser un problema).

¿Comencemos?

La película se trata de cambiar el destino de una persona. Esto, en la película, se logra con un viaje al pasado. Pero, en realidad, se logra con la enseñanza que Emmett “Doc” Brown le entrega al joven Marty McFly. Él le dice: “Si pones tu mente en un propósito, puedes lograr cualquier cosa”.

Un consejo bastante diferente de lo que le dice el director de la escuela de Marty McFly: “Tienes un problema de actitud McFly, eres un holgazán. Me recuerdas a tu padre cuando estudió aquí. Él también era un flojo”.  El director continúa desanimando a Marty, rematando con: “¡Ningún McFly nunca llegó a nada en la historia de Hill Valley!”.

¿Cuál de los dos consejos han recibido ustedes? Yo he recibido más consejos similares a los del director.

De todos modos, el director, en cierta medida, tiene algo de razón. Es verdad que uno acarrea con maldiciones familiares al momento de nacer. Es cierto que uno tiende a reproducir errores ancestrales de nuestros tatarabuelos. Es que uno carga con los pecados de nuestros antepasados. No hablo de “karma” ni de vidas pasadas, sino de pecados que cometieron nuestros ascendientes y que conllevan consecuencias. Lo bueno es que existe una salida para eso. Existe una solución. Desde el momento en que tú aceptas el perdón que ofrece Jesús —gratuitamente—, esos pecados son borrados y naces de nuevo. Hay personas que representan eso con bautismos de agua. Yo no encuentro necesario hacer esa representación, pero eso es otro tema.

Sigamos con la película.

Marty McFly viaja al pasado en un DeLorean que funciona con Uranio. Llega hasta la época en que sus padres aún no se conocen. Él le da un consejo a su padre, inspirado en el “Doc”, que cambiaría para siempre la historia de los McFly. Le dice: “Si te propones algo, puedes lograr cualquier cosa”.  (Dejo la imagen, para que quede más claro).

Marty hablándole a su padre, en el pasado.

El padre tenía miedo el rechazo. Era escritor y tenía miedo de que se burlaran de su trabajo que, en el fondo, era su alma. Así también, a Marty le daba terror ser rechazado en una disquera por su trabajo musical como guitarrista y cantante. El miedo había paralizado a la familia. Los había hundido en el fracaso, en la mediocridad, en la pobreza.

Muchas personas tienen miedos y dejan que ese miedo se apodere de ellos. No es pecado sentir miedo, pero se le debe dejar solo un espacio limitado. Si se descontrola puede terminar arruinándonos. Siempre debemos recordar que Dios es nuestra fortaleza, nuestra “torre fuerte”, como decía el salmista. Si pensamos en el poder de Dios, nuestro miedo queda reducido al tamaño de una hormiga; pero si le damos más relevancia a nuestro propio poder,  entonces nos desarticulamos, desfallecemos.

Pero aún no hablo de la oración que Jesús nos enseñó. A continuación lo haré. Manténganse atentos.

Jesús también nos invita a un viaje temporal. La diferencia es que el viaje no lo hacemos nosotros, sino el tiempo mismo. El futuro es el que viaja hacia el presente.

Jesús, en la famosa oración que enseño a sus discípulos, dijo que le pidiéramos lo siguiente al Padre: “El pan de mañana, dánoslo hoy” (Mat 6,9-13). Es decir, Jesús nos dice que el futuro lo traigamos a nuestro presente, al ahora. Esto puede parecer extraño para nosotros, pero Dios está sobre el tiempo. Después de todo, Él lo creó.

El pan de mañana es el Pan de Vida, el regocijo del Paraíso, el poder del Reino de Dios, la bendición. Dios nos enseña que ese pan de mañana lo pidamos para hoy mismo. El Reino de Dios se ha acercado. El Reino de Dios ha llegado. El Pan no es solo pan. El pan es nuestro trabajo soñado, la pareja soñada, la casa soñada, es el pan del paraíso. Para Dios no hay cosas profanas y cosas sagradas porque Él santifica todo. 

Jesús rompe con todas las maldiciones que acarreamos y que ni siquiera notamos que son maldiciones. Por esa razón Jesús sanó (y sigue sanando) a ciegos, cojos, paralíticos, endemoniados. Jesús hace vivo su Reino en cada corazón que lo sigue. La buena noticia es que ese reino está maravillosamente cerca. Está al paso de una oración hacia Dios. Así de próximo. 

Así como Marty McFly le habla a su padre, Dios nos dice que nos propongamos cualquier cosa porque Él la cumplirá por nosotros. Aunque nosotros seamos débiles, aunque no estemos lo suficientemente preparados, aunque ya no tengamos fuerzas. Dios no se reirá de nosotros. Dios no se burlará de nuestra petición. Si el pedido es grande, entonces le has pedido algo en lo cual Él es especialista.

El Cristianismo no se trata de lo que hacemos nosotros, sino de lo que Cristo hizo por nosotros y de lo que Dios hace por nosotros hoy.

Pidámosle a Dios cada día que el pan de mañana nos lo dé hoy. Yo lo haré. Los invito a hacer lo mismo.

4 thoughts on “Volver al futuro

    • Hola Marcos, gracias por tu comentario.

      Lutero tradujo esa parte como “El pan de cada día, dánoslo hoy”, pero no es tan acertado. Es mucho más fiel al griego antiguo y a la retro-traducción aramea decir “el pan de mañana, dánoslo hoy”.

      Bendiciones.

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  1. Sebastián, amigo, tanto tiempo sin plasmar mis pensamientos por tu pag, como siempre me sorprende lo tremendamente analítico y didáctico de tus post, son como se dice hoy “con peras y manzanas”…bueno al grano, te diré que este post me costó terminar de leerlo, no porque no quisiera, sino que he tenido poquísimo tiempo, y me gusta degustar los escritos de esta naturaleza, entonces lo seguía otro día…y así hoy recién puedo dejarte mi saludo y mi felicitación por tu mensaje.

    Me haces pensar que hoy en día en general, se busca el pan que Dios promete, pero sin siquiera arrepentirnos y sin siquiera pensar que debemos entregar nuestra vida a Dios, nuestro despertar, nuestro descansar, nuestro ir y venir…el mundo se ha vuelto muy individualista y muy competitivo, entonces cada uno quiere superar al otro, y mejor si es menoscabándolo… por eso hay tantas personas tristes, inseguras y débiles, negativas, pesimistas y desagradecidas de Dios… pero como dices amigo, tenemos una alternativa que es Jesús, sus promesas son para pedirle que las cumpla en nosotros, y tenemos el gran desafío de la fe, creer que lo imposible es posible para Dios, creer que lo que desea tu corazón, esos sueños muertos, esos ideales desteñidos que tenemos guardados en el fondo, si se los presentamos a Dios, El nos puede complacer y saciarnos, El nos puede mostrar cuan grande es su poder y cuan pequeños somos sin El.

    Saludos amigo, de cuando en vez te puedo leer, te felicito por seguir en esta senda, difícil para estos días, pero no imposible para un soldado de Cristo como lo eres tú.

    Un abrazo, Bernardita.

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