El perdón

Jacob está muy asustado. Su hermano Esaú se acerca a una distancia considerable. Piensa que Esaú estará enojado. No obstante, tiene razón para pensar esto. Revisemos por qué.

[En este artículo haré un resumen del libro de Génesis (capítulos 25 al 33). El tiempo presente es la situación del párrafo anterior, lo que sigue a continuación es cómo Jacob llegó a esta situación. Comencemos el flashback.]

Isaac fue padre de los dos mellizos, Jacob y Esaú, a los 80 años. Murió cuando tenía 180 años. Supongo que debido a su avanzada edad había quedado ciego.  

En su juventud, Jacob había convencido de que Esaú —el hermano mayor— le vendiera su primogenitura por pan y un guiso de lentejas. En ese tiempo, ser el primogénito era un honor. El primogénito era quien recibía la “mejor” bendición del padre y todos los privilegios.

Años después, junto a su madre, engañaron a su padre. Isaac amaba a Esaú porque era un hombre de campo y buen cazador. Jacob, por el contrario, era un hombre tranquilo, y le agradaba quedarse en casa. Isaac —el padre de Jacob— prefería a Esaú porque le gustaba comer de lo que cazaba. Rebeca —la madre de Jacob—, en cambio, prefería a Jacob. (No podemos decir que eran excelentes padres. Hacían preferencias. ¿Pero quién es un excelente padre?). Por esta razón, un día en que Isaac era de avanzada edad, la esposa y Jacob lo engañan, y aprovechándose de que Isaac no veía, hacen que en vez de que Esaú recibiera la bendición, la recibiera Jacob. 

Cuando volvía del campo, Esaú le traía comida a su padre esperando que lo bendijera. Al enterarse que Isaac ya había bendecido a Jacob, se enojó tanto que deseó y planificó matar a su hermano. Al saber Rebeca que Esaú planeaba matar a Jacob, le dice a su hijo que huya y que viviera con su tío Labán hasta que se le pasara el enojo a Esaú. Talvez olvidaría todo esto con el tiempo.

El tiempo pasó. Exactamente, 14 años.

[Ahora volvemos al presente]

Jacob ya estaba casado con la mujer que amaba: Raquel. Se había ido de la tierra de Labán. Este hombre era escogido de Dios: tuvo el honor de ver ángeles. La Biblia dice que unos ángeles salieron al encuentro en su camino (Gn 32,1).

Sin embargo, pese a que Dios le da tantas señales de ser su escogido, Jacob está asustado. Piensa que aún Esaú estaba enojado con él, por lo que, desde su tierra, le envía mensajeros con regalos (vacas, ovejas, etc.) para aplacar la ira de su hermano mayor. A su vez, no cesaba de orar a Dios y pedir misericordia, para ser librado de la ira de Esaú. Cuando vuelven los hombres de Jacob, le dicen que Esaú se dirigía en camino hacia él con 400 hombres. Jacob, paranoico y aterrado, planea un plan de escape. Divide todo y a todos en dos grupos, para que si su hermano atacaba un grupo, el otro sobreviviera.

Jacob ya puede divisar a Esaú. No cesa en enviarle regalos. Pero el encuentro es inevitable. Y aquí prefiero citar porque creo que es uno de los momentos más emotivos de la Biblia  (Génesis 33, 1-9)..

Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar. Luego Esaú alzó la vista y, al ver a las mujeres y a los niños, preguntó:
—¿Quiénes son estos que te acompañan?

—Son los hijos que Dios le ha concedido a tu siervo —respondió Jacob. […]

—¿Qué significan todas estas manadas que han salido a mi encuentro? —preguntó Esaú.
—Intentaba con ellas ganarme tu confianza —contestó Jacob.
—Hermano mío —repuso Esaú—, ya tengo más que suficiente. Quédate con lo que te pertenece.

Esaú no guardaba rencor en su corazón. Había perdonado a Jacob. Lo más sorprendente es que Dios a ambos los había hecho ricos. El que Jacob fuera elegido por Dios no significaba que a Esaú lo abandonaría o lo haría pobre, sino que significaba que de la descendencia de Jacob provendría el Salvador de la humanidad.

Pero Jacob no estaba tan equivocado. Pese a que había errado en pensar en que su hermano podría guardarle rencor después de 14 años y no conocer su corazón, no estaba equivocado en buscar el favor de su hermano. Jesús dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda”. Esto es precisamente lo que hizo Jacob. Primero buscó reconciliarse con su hermano. Es importante que no tengamos rencillas pendientes con nuestros hermanos, nuestros amigos y la comunidad, en general. Todo lo que atamos en la tierra es atado en el Cielo y todo lo que desatamos en la tierra es desatado en el Cielo.

Debemos perdonar a quienes nos ofenden, debemos orar por quienes nos maldicen, debemos colocar la otra mejilla. Ese es el mensaje de Cristo. ¡Cuánta falta le hace a nuestro mundo este mensaje!

Esaú, de alguna forma, fue enseñado por Dios, y aprendió a perdonar a su hermano. Tal vez ni siquiera lo mataría desde un principio, sino que podría haberlo amenazado por un arrebato del momento. O tal vez Dios suavizó su corazón en esos 14 años y le enseñó lo correcto. No lo sabemos. 

La venganza en nuestros tiempos, se cree que es buena. El rencor se ve como algo digno. La ira se fomenta. La violencia se alimenta. Pero nosotros, como cristianos, debemos ser luz a este mundo e ir en contracorriente. Esa luz no proviene tanto de nuestros actos (siempre nos equivocamos), sino que proviene de Cristo. Jesús resplandece en el corazón de sus discípulos.

Sin embargo, creo que hay algo más maravilloso: el perdón de Dios. Cuando Jesús estaba siendo crucificado, perdonó al criminal que se encontraba a su lado y le dijo: “Amén, estarás hoy conmigo en el Paraíso”.  No importa qué tan grave es tu falta. Dios ofrece gracia infinita para perdonarte. Dios no es como un gerente general que te despide si no cumples los objetivos o te equivocas gravemente. Jacob siempre es recordado en la Biblia como el elegido de Dios, pese a haber engañado a su hermano, pese a haber aprovechado un momento de debilidad en Esaú y “comprarle” la primogenitura. Cuando Dios elige, lo hace por gracia y no por méritos.

Para terminar, les dejo una canción de tobyMac: un cantante cristiano contemporáneo. La canción se llama “Forgiveness”. Les escribiré y traduciré lo que dice el coro (es muy extensa para traducirla entera). 

‘Cause we all make mistakes sometimes [porque todos cometemos errores a veces] / And we’ve all stepped across that line [y todos nos hemos salido de la línea de lo correcto] / But nothing’s sweeter than the day we find [pero nada es más dulce que el día en que encontramos] /Forgiveness, forgiveness [el perdón] / And we all stumble and we fall [y todos nosotros nos tropezamos y caemos] / Bridges burn in the heat of it all [los puentes arden en el calor de todos] / But nothing’s sweeter than the day, [pero nada es más dulce que el día] / sweeter than the day we call [nada es más dulce que el día en que invocamos perdón] / out for forgiveness

No matter how lost you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán perdido estás. No estás tan lejos] / No matter how hurt you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán herido estás. No estás tan lejos] / No matter how wrong you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán equivocado estás, no estás tan lejos] / No matter who you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa quién eres, no estás tan lejos] / From forgiveness [del perdón] / Ask for forgiveness [Busca el perdón]. 

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