Comunicación, Redes Sociales y Dios

Un discurso común hoy en día es decir que Facebook, Twitter y los teléfonos inteligentes están destruyendo —o han destruido ya— la comunicación. Otro discurso que he escuchado reiteradamente es que, ahora —cuando estamos más conectados— es cuando nos sentimos más solos. No obstante, yo veo las cosas un poco distintas. Se los mostraré en esta columna.

Pienso que la hiperconexión que experimentamos en la actualidad nada afecta a nuestras relaciones pasadas, presentes o futuras. Ya que no son agentes de relación, son solo medios. Así como no podemos culpar a la voz de nuestras palabras, no podemos culpar a un Smartphone de nuestra pobre comunicación.

He comprobado que las tendencias sociales que tenemos en la vida real, se repiten en la vida virtual. ¿Eres introvertido dentro de tu círculo? Lo más probable es que lo sigas siendo en las redes sociales. ¿Eres una persona influyente en tu comunidad? Seguramente, seguirás influyendo en las redes sociales. ¿Tienes problemas con tu pareja? Entonces, seguramente discutirán un montón por detalles en Facebook: un post, estado de relación, etc.

Las redes sociales solo replican lo que uno vive cada día. En general, no conozco personas que pasen de ser completas desconocidas, y salten a la fama en Twitter. Tampoco conozco personas que tengan muy pocos amigos y, repentinamente, tengan muchos amigos en Facebook. Quienes más tienen amigos en Facebook son los más sociables, los más amistosos. Quienes tienen más seguidores suelen ser quienes tienen más contactos reales o quienes eran famosos mucho antes de que se inventara la red social del pájaro.

Es importante que cuidemos nuestras relaciones. La responsabilidad está en nosotros, no en una red social. Si no tienes Facebook, puedes usar Twitter. Si no usas Twitter, puedes usar el e-mail. Si no tienes internet, puedes usar las cartas tradicionales. Si no se tienen las cartas, simplemente te puedes reunir con aquellas personas que no ves hace tanto tiempo.

No le echemos la culpa a internet de que no vemos a las personas. Si no hemos visto a alguien que queremos ha sido por pereza. Así de simple.  

Piensen que Dios siempre está ahí. Disponible para nosotros. Quien le pide, recibe; quien lo busca, lo encuentra. Tiene un servicio que no falla. Funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana y festivos. El servicio se llama oración. Podemos acceder a una Persona  totalmente buena e inteligente. Sin embargo, cuán poco le hablamos, cuán poco tiempo dedicamos a Él. Pero no es por culpa del iPhone. Es que nosotros no somos lo suficientemente sabios para saber que hablando con Él los problemas nos parecen más pequeños. Al estar en hombros de gigantes (y vaya que Dios es gigante), todas las cosas son más llevaderas, más fáciles de enfrentar. Él nos puede dar esa sabiduría que tanto nos falta. 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s