Separados inseparables

Hay personas que nacen para trabajar juntas. Una es el complemento de la otra. Generalmente, este tipo de personas tienen un comienzo explosivo, en términos de productividad y genialidad. Con el tiempo, no obstante, comienzan a surgir rivalidades, luchas de egos; roces que producen un desgaste tan profundo, el cual les agota tanto que optan por separarse.

Ejemplos hay muchos, pero veamos algunos destacados.

Lo más difundido y conocido internacionalmente es lo que ocurrió entre Lennon y McCartney. Sus canciones fueron extraordinariamente buenas, vendieron millones. Las canciones tenían temáticas simples, alegres, pero eran románticas y bellas. Estar juntos era un acierto. Eran tan unidos que firmaban las canciones como Lennon/McCartney. Sin embargo, el tiempo los hizo distanciarse. Finalmente, John abandona el proyecto en 1969 y la banda se disuelve. Cada uno de los cuatro integrantes tomaría caminos distintos.

Por otro lado, están Los Prisioneros, una de las bandas chilenas más importantes del rock chileno y latinoamericano. Jorge González hizo canciones fantásticas con Claudio Narea y Miguel Tapia. Y así como Lennon necesitaba a McCartney, González necesitaba a Narea. Una vez separados, Jorge nunca logró hacer clásicos como “Por qué no se van”. Narea tampoco logró hacer una trayectoria tan exitosa como la que hizo junto a Los Prisioneros.

Salgamos del terreno musical y vayamos al área internet. Lo más cercano a este tópico es la relación entre Eduardo Saverin y Mark Zuckerberg. Dos amigos. Uno, con un talento enorme en negocios y el otro con un talento enorme en computación e internet. Debido a que Eduardo tenía ese talento especial en negocios logra ver el potencial de una empresa totalmente desconocida (e invertir en ella): “The Facebook”. Discrepancias en cómo debían manejar la compañía los llevan a diferentes roces que terminan en un problema legal y una demanda.

En la Biblia también tenemos un ejemplo: Pablo y Bernabé. Pablo quería visitar a los creyentes de diferentes ciudades. Bernabé insiste en llevar a Juan Marcos, pero a Pablo no le parece prudente debido a que antes Marcos los había abandonado. Entonces “se produjo un conflicto tan serio entre ellos que acabaron por separarse”. Probablemente el trabajo hubiera sido mejor teniendo a Juan Marcos con ellos. Tal vez era un aporte para el grupo, pese a ser menos constante. Pero Pablo no cedió en este punto y no solo no llevó a Marcos, sino que tampoco siguió con Bernabé.

El Espíritu Santo está en todos y suele dar revelaciones parciales a varias personas. Por eso debemos aprender a vivir en comunidad. Cada uno tiene parte de la verdad, cada uno tiene algo importante que decir. Todos somos un aporte a  la humanidad. Es por esto que juntos está el éxito. Separados se puede lograr algo, pero no será nunca tan importante como lo que se puede lograr en comunidad. Debemos aprender a aceptar diferencias y tolerar distintos ritmos, pensamientos y opiniones. Piensa en esa persona de la cual te distanciaste porque no te agradaba, quizá, justamente de ella, tienes mucho que aprender. Y si tienes un equipo de trabajo en la actualidad: valóralo, cuídalo, respétalo. Intenta que se mantenga en el tiempo. Atrévete a aportar. Eres importante e indispensable. 

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