Charlie Harper

Titulo esta columna como el famoso personaje de la serie más exitosa de EE. UU.: Two and a Half Men (2003-presente). Actualmente está muerto. El personaje murió en condiciones dudosas aún. Fue reemplazado por Walden Schmidt. Pero Charlie se convirtió en un ícono, en un símbolo, por lo cual creo atinado hacer un análisis sobre él.

Charlie Harper es una buena persona: es dadivoso, generoso. Permite a Alan —su hermano— y al hijo de Alan, vivir con él durante muchos años y la casa, en su testamento, se la hereda al eterno huésped, que finalmente se termina convirtiendo en la única familia de verdad que tendría Charlie.

Pero Charlie tiene un problema. Debido a problemas psicológicos, originados en su niñez (una madre castradora), es incapaz de comprometerse, por lo que tiende a tener relaciones sexuales con muchas mujeres (sexo casual).

Lo que esta serie nos enseña —y no muchos ven— es que Charlie no es feliz. Tiene todo para serlo: es atractivo, ganador, galán, trabaja poco y hace mucho dinero. Sin embargo, la felicidad no se logra con abundancia de dinero, alcohol y mujeres. Y no lo digo yo (eso sería cliché). Es el mensaje subliminal de la serie.

Debido a que tiene sexo casual debe ahogar su dolor en el alcohol. Esta consecuencia es obvia para quienes hemos leído la Biblia. Las Sagradas Escrituras dicen que cuando hombre y mujer yacen juntos, se convierten en uno. Esto no es menos.

Jesús, a su vez, dijo que quien se divorcia de alguien, salvo en caso de infidelidad, y se casa después, se convierte en adúltero. Esta ley no es una carga, sino una protección infinita a nuestra alma. (Recuerdo la cita de CS Lewis: “Tú no tienes un alma. Eres un alma. Tienes un cuerpo”). Si Jesús enseñó esto no fue para imponernos cargas, sino para protegernos.

Sexo sin significado es lo que lleva a Charlie a recurrir al alcohol. ¿Qué significa este vicio si no es la evasión del profundo dolor que le produce la banalización de algo tan puro y bello como la relación sexual? El sexo fuera del compromiso y del amor no tiene ningún sentido: es solo dolor y confusión. Al menos, esa es la moraleja que obtuve al ver esta divertida sitcom.

Si ustedes aprendieron más cosas, estaré atento para escuchar. 

Charlie Harper

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