Aprendan a reconocer el mal

En esta columna quiero enseñar a que reconozcan el mal para que, de esta forma, se alejen de él. Me refiero a reconocer ataques o tentaciones diabólicas.

Como ustedes saben, los demonios tienen dos formas de actuar: directa o indirectamente. El ataque indirecto es aquel en el cual ellos no se hacen manifiestos, sino que se esconden con “pieles de oveja” o, simplemente, omiten su nombre. El ataque directo es aquel en el cual no se esconden, sino que buscan algún tipo de idolatría. 

Ahora, una pregunta importante: ¿por qué se dedican a atacarnos? Debido a que ven en nosotros a Cristo. Jesús se identifica con cada uno de nosotros (seres humanos). Él dijo que cada vez que ayudaran a uno de estos pequeñitos, a Él ayudan. Por esta razón, el demonio buscará formas de atacar a esos “pequeñitos” que somos nosotros.

Me dedicaré a analizar ambos tipos de ataques (directos e indirectos). 

Ataques indirectos

Los demonios pueden inducir a suicidios, destruir, dividir o asesinar. Ustedes, muchas veces pensarán que el asesinato es debido a “personas sin corazón”, pero ¿no les parece extraño que —sobre todo el último tiempo— niños (muy chiquitos) maten a otros niños? A mí, no deja de causarme extrañeza. Lo “normal” sería que niños jugaran entre sí. No que se asesinaran. Algunas de estas noticias más desoladoras tratan de niños que ni siquieran provienen de ambientes violentos o vulnerables, sino de familias normales.

Pero no toda victoria de los demonios se concreta necesariamente en la ejecución de un crimen. Un demonio triunfa también si logra dejar a una persona con odio o —solamente— con deseos de venganza (aunque nunca se lleven a cabo). ¿Por qué? Porque esto impedirá que las personas perdonen las ofensas de otros. Si un demonio logra que las personas no se perdonen entre sí, entonces impiden que las personas tengan una buena relación con Dios. Jesús nos enseñó en el “Padre Nuestro” que le dijéramos a Dios: “Perdónanos, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”. 

Ataques directos

Otra forma del actuar diabólico es el ataque directo. En este caso, a los demonios les gusta que los idolatren o que adoren a entes que no son Dios. ¿Cómo logran esto? A través de la adivinación, la magia negra, magia blanca, nigromancia, espiritismo y un largo etcétera. 

Los demonios han hecho un tremendo avance en la televisión. Vemos cada día cómo a ciertas personas les pagan por “adivinar” el futuro, lo cual es un completo fraude, ya que solo Dios conoce el porvenir. Dios es dueño de nuestro presente y futuro. Otras personas acuden a brujos y brujas, buscando soluciones a problemas. No se dan cuenta de que al hacer esto atraen a los demonios a sus vidas. No es extraño que luego de esto, aparezcan enfermedades, signos prematuros de vejez, etc. 

La atracción por los cementerios, los muertos, la oscuridad, los monstruos, los vampiros no son más que publicidad diabólica para que la gente caiga en sus garras. Por esta razón estas cosas nos producen miedo. No es una casualidad.

La Biblia es enfática en este punto. Les dejo los siguientes versículos: 

“No practiquen la adivinación ni los sortilegios.” (Lv. 19, 26).

“No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel.” (Lv. 19, 28).

“No acudan a la nigromancia, ni busquen a los espiritistas, porque se harán impuros por causa de ellos.” (Lv. 19, 31).

“Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos.” (Dt. 18, 10-11). 

Por último, un consejo, para que el diablo no los moleste, la solución es relativamente sencilla. La Biblia dice: “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”. ¿Cómo someterse a Dios? Obedezcan su Palabra. ¿El resultado? El diablo huirá de ustedes. 

Manténganse siempre alertas. Recuerden que Jesús nos enseñó a cada día pedir para que fuéramos librados del mal. Él sabía que teníamos un enemigo: el peor enemigo de todos, ya que atenta contra nuestra alma. Alguien que nos odia y solo desea vernos sufrir. Pero Jesús ya lo ha derrotado… En la cruz y en su Resurrección.  

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s