La importancia de la oración

Jesús solía orar mucho tiempo. Sabemos muy poco acerca del contenido de aquellas oraciones, pero lo poco que quedó registrado en la Biblia es verdaderamente revelador y reconfortante.

¿Qué es orar? Desde el punto de vista cristiano, orar es conversar con Dios.

Jesús les enseñó a orar a sus discípulos de la siguiente forma:

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad
    en la tierra como en el cielo.
El pan de mañana, dánoslo hoy.
Perdónanos nuestras deudas,
    como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno. 

Si ustedes pusieron atención en la oración modelo de Jesús notarán que a quien debemos dirigirnos es al Padre. Esto la gente no lo suele considerar, pero es un gran honor que podamos llamar al Creador de la misma forma en que Jesús lo hacía: Padre. Debo recalcar que Jesús no nos enseñó a comunicarnos con su madre (María), con su padre terrenal (José), con sus discípulos o con algún santo. Siempre que oren/recen, digan Padre y diríjanse al Padre, así estarán siendo obedientes con Su Maestro.

Jesús solía orar junto a otros, pero la mayor parte del tiempo de su oración lo hacía orando apartado de la gente, en lugares tranquilos (probablemente por esa razón tenemos tan pocos registros de sus oraciones). Lo que sí sabemos es que solía pasar noches enteras orando con Dios. Miren este versículo:

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios (Lc 6, 12).

Lo otro: la oración no se debe hacer una vez a la semana ni una vez al mes, sino todos los días. Jesús enseñó que debíamos orar y velar sin cesar. Un judío contemporáneo de Jesús solía orar tres veces al día, pero sabemos, por la Biblia, que Jesús oraba eso y mucho más.

Hay algunos que menosprecian el poder de la oración y se desvelan haciendo muchas obras, pero eso es tener un Cristianismo incompleto. Acotemos que no por mucho orar, significa que Jesús actuara poco, al contrario: de la oración él sacaba fuerzas para luego hacer milagros, convertir el agua en vino, sanar enfermos, multiplicar los panes, enseñar a los discípulos, echar fuera demonios etc. Estoy seguro que quienes más oran, pero en su verdadero sentido, no el repetir palabras sueltas -una y otra vez- como lo hacen en religiones orientales, son quienes más obras realizan.

“No hay reino de Dios sin oración”, dijo una vez un teólogo. Orar es tener intimidad con Dios. Orar es estar más cerca de Dios. Y si estamos más cerca de Dios estamos haciéndolo todo bien. Jesús dice en Jn 15, 5: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.

¿Cuánto tiempo dedicas a la oración? ¿Oras todos los días? ¿Te diriges a tu Padre Celestial cuando oras? ¿Sigues el ejemplo de Jesús o el de los hombres? Espero que estas preguntas sean para tu beneficio.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s