La importancia de los Diez Mandamientos

El cristianismo, a lo largo de su historia, pero especialmente en los últimos siglos, ha cometido un grave error. Este consiste en haber menospreciado la Torah (ley del antiguo testamento o antiguo pacto). El hecho de que ahora exista un nuevo pacto no implica que los mandamientos ya no sean importantes. El nuevo pacto no invalida la ley, ya que la Biblia dice que Dios pondrá la ley en nuestros corazones (Hebreos 10, 16).
Para entender mejor la importancia de los Mandamientos, leamos este pasaje:
Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca. Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades. (Deuteronomio 11, 18-20 NVI).
¿A qué se refiere a que debemos pegarnos en la frente sus mandamientos? A que la ley divina (Torah) debe gobernar nuestros pensamientos. ¿Qué significa que debamos atarlos a nuestras manos? Que la ley divina debe estar presente en nuestros actos. La ley debe impregnar nuestro hogar y nuestra ciudad. De esta forma, nos irá bien y estaremos haciendo la voluntad divina. Es tan importante esto que me escandaliza que los cristianos desconozcan los 10 mandamientos. (Hice una mini-encuesta y pregunté a cristianos si conocían los mandamientos y ninguno fue capaz de decírmelos de memoria). Estoy decidido a que esta realidad cambie, por lo cual abora siempre los enseñaré en los estudios bíblicos presenciales y en mis posts online.
Empezaré hoy mismo, pero hoy solo me remitiré a los dos primeros mandamientos. En otras columnas analizaré los siguientes. La idea es que los escudriñemos y comprendamos bien.
El primer mandamiento es: “[El Señor dice:] No tendrás otros dioses además de mí”.
Aquí talvez muchos digan que no tienen otros dioses. Tal vez me digan (o estén pensando): “Yo no adoro a Zeus, Isis o a Osiris, solo adoro al único Dios, entonces yo obedezco el primer mandamiento”. Yo les digo que está bien y los felicito si no adoran a esos dioses y solo adoran al Señor. ero no por esto significa que no tengan otros dioses. Sin embargo, los invito a meditar bien. Piensen si Dios es lo más importante en sus vidas; revisen en su corazón si es que existe algo más importante que Dios porque de ser así, entonces sí tienen otros dioses. Si existe algo o alguien que amen con más fuerza que a Dios —ya sea un pariente, un amigo, una ideología, una carrera universitaria, una mascota o ustedes mismos—, entonces están violando el primer mandamiento. Recuerden que Dios le dijo a Abraham que sacrificara a su propio hijo y Abraham no se lo negó. Obviamente al estar a segundos de sacrificarlo apareció Dios diciendo que no lo matara. Solo se trataba de una prueba, la cual Abraham (el padre de la fe) pasó con éxito.
Debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser, con todo nuestro corazón. Si no hacemos esto, entonces estamos rompiendo el primer mandamiento y quien rompe uno solo de los mandamientos ha quebrantado toda la ley.
El segundo mandamiento dice: “[El Señor dice:] No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso.” (Deuteronomio 5, 8-9). 
Muchas personas estarán pensando: “Yo no me inclino frente a imágenes como un Buda o frente a imágenes de dioses indios o no adoro árboles”. Está bien, pero ¿están seguros que no violan el segundo mandamiento?
Entre aquellos que les gusta la tecnología ¿no tendrán imágenes que idolatren? Piensen, por ejemplo, en la manzana de Apple o en el pingüino de Linux. Son imágenes que pegan en fondos de perfil en internet o pegan en los parabrisas de vehículos. ¿Las estarán idolatrando? Entre aquellos que les gusta el fútbol, piensen en si idolatran símbolos de sus clubes favoritos.
Yendo un poco más allá. Piensen y revisen su hogar y vean si es que tienen imágenes de “santitos”, “animitas”, la virgen María u otros. Mediten si se han fabricado o si tienen imágenes a las cuales idolatran.
Para concluir me gustaría dejarles el mensaje de que debemos recordar siempre los mandamientos y tenerlos presentes en nuestra vida. Debemos aprenderlos, memorizarlos, interiorizarlos a tal punto que estén como atados a nuestras manos y pegados en nuestra frente, de esta forma, estaremos escuchando y poniendo por obra la Palabra de Dios.

One thought on “La importancia de los Diez Mandamientos

  1. Amar adiós sobretodo las cosas onrarpadre ymadre nojura enbano. Nofornicar codiciarás. Lovienes ajenos. Nodesear lamujer deprojimo. Ynourtaras

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