Como eres con las personas eres con Dios

Hay personas que tratan mal a la gente, son burlescos, hacen bullying, pero al llegar el momento de “santidad”, van al templo muy tranquilos, o se aprestan a orar, mirando feo a quienes no lo hacen. Se defienden diciendo que con Dios las cosas son distintas. Ellos dicen que a Él sí lo aman, a Él sí lo respetan, a Él si lo obedecen, de Él no se burlan, a Él siempre lo tratan bien, nunca Lo discriminan. Pues les tengo una mala noticia. Cuando se burlan de la gente, cuando la deshonran, cuando la desobedecen, cuando la hacen enfadar, también están burlándose, deshonrando, desobedeciendo y enfadando a Dios.

De hecho, es muy probable que sea algo literal la comparación. No necesariamente metafórico. Piensen en Moisés, por ejemplo. Él era de la tribu de Leví: una tribu iracunda. Moisés se enojó innumerables veces con su pueblo, pero también se llegó a enojar con su propio Creador.  En una ocasión, el pueblo tenía sed y estaban en pleno desierto, entonces la gloria de YHVH se apareció a Moisés y le dijo que hablara a la roca para que diera agua. Moisés, de forma energúmena, debido a que el pueblo reclamaba sin cesar, dijo:

¡Escuchen, rebeldes! ¿Acaso tenemos que sacarles agua de esta roca? (Números 20, 10).

Luego de decir eso golpea a la roca dos veces y salió abundante agua. Entonces Dios le dice que por hacer aquello, no entrarían ni Moisés ni Aarón a la tierra prometida. Se molestó debido a que no confiaron en Él y porque no reconocieron Su santidad delante de los israelitas. A mi juicio, arruinaron un milagro. Este hecho debía haber servido para la maravilla por la obra divina del pueblo israelita, pero terminó significando la rabia de Moisés.

Dense cuenta que la misma actitud que tuvo Moisés con la gente fue la que tuvo con Dios. Se enojó con la gente y también se enojó con Dios, y por cierto, Dios también se enojó con él.

Ahora piensen en David. Fue un rey muy querido por el pueblo. Todos lo amaban. “Curiosamente”, también fue muy amado por Dios. A Él le parecía agradable. Y sabemos que David escribió muchos salmos a su Dios, le cantó, escribió poemas. Es decir, se esforzaba por agradar a los hombres y también se esforzaba para agradar a Dios, con buenos resultados. ¿Notan la simetría?

Por eso Juan en una de las cartas, dice lo siguiente:

Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. (1 Juan 4, 20). 

¿Eres una persona despectiva? Es muy probable que desprecies a Dios  ¿Eres una persona auténtica? Es muy probable que seas auténtico con Dios. Y más aún, ¿cuántas personas que son rebeldes con sus padres o con autoridades, no terminan siendo igualmente rebeldes a la Palabra de Dios? ¿Cuántas personas que nunca escuchan consejo alguno de conocidos o amigos, les cuesta muchísimo escuchar y seguir el consejo divino? Y aunque, aparentemente, no fueras despectivo con Dios, cada vez que desprecias a alguien, Dios tomará en cuenta aquello que hiciste, puesto que si desprecias a un ser humano, desprecias a Cristo mismo y si ayudas al prójimo, ayudas al mismísimo Cristo.

Mi consejo es que seas cuidadoso en tu trato con las personas. El ser humano es sagrado. Dios, finalmente, no le importará tanto cuántas veces fuiste al templo o cuántas veces hiciste lo que tú creías que era correcto, sino que el juicio dependerá de la cantidad y calidad del amor que hayas mostrado con las personas.  Esto, a su vez, implicará un círculo virtuoso al relacionarte con tu Padre, ya que podrás amarlo sin impedimentos y podrás hablarle sin estorbos en tu oración.

Los dejo con este versículo de Levítico:

“(…) Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.” (Lv 19, 18).

El conocimiento

En nuestra sociedad el conocimiento está sobrevalorado. Tendemos a decirles a nuestros alumnos que se esfuercen para que algún día lleguen a la universidad y así sigan estudiando. El saber es algo muy premiado y reconocido. En estos tiempos, tener un doctorado, una maestría es algo muy valorado, ya que además están ligados a éxito laboral y financiero. Sin embargo, la Biblia tiene un enfoque muy diferente. Leamos:

»mientras más sabiduría, más problemas;
    mientras más se sabe, más se sufre.» (Eclesiastés 1, 18).

Estas palabras fueron escritas por la persona más sabia de todos los tiempos: Salomón. La Biblia refiere que el Señor se le apareció en sueños a Salomón cuando aún era un muchacho, y le dijo “Pídeme lo que quieras”. Como este le pide sabiduría, Dios le hace el hombre más sabio, y además el hombre más rico que haya existido alguna vez, ya que se agradó que no le hubiera pedido otras cosas.

Teniendo esto en mente, prosigamos.

Salomón no nos dice que la mayor bendición sea el saber, sino el disfrutar. Quien disfruta es el más bendecido. Es decir, no es tan bendecido quien entiende el funcionamiento de las mareas, sino que quien puede ir a la playa, tomar sol, nadar y pasarlo bien. No es tan bendecido quien ha estudiado la geografía de una ciudad, sino quien va de viaje y se toma fotografías allí con sus amigos. No es tan bendecido quien entiende los misterios del matrimonio, sino quien tiene a su mujer y la disfruta.

El libro de Eclesiastés nos enseña que casi todo en esta vida es un absurdo, es correr tras el viento. Tanto el necio y el sabio mueren y ya nadie se acuerda de ellos. Quien tiene sabiduría y riquezas un día morirá y sus bienes pasarán a manos de personas que nunca se esforzaron para obtener lo que ellos lograron. La persona que más pudo entender este mundo, nos enseñó que casi todo lo que nosotros nos afanamos por conseguir: títulos, bienes, riquezas, fama… Todo es correr tras el viento.

Lo mejor que puede hacer el hombre es alegrarse y hacer el bien mientras viva. Esto es lo máximo que uno puede hacer. Es curioso que algunas personas se esfuercen en construir imperios, realizar grandes proezas y dejen pasar cosas como la alegría. Vemos también que muchos emperadores se han levantado: Napoleón, Alejandro Magno, Octavio Augusto, Steve Jobs (ejemplo moderno); y en todos, la historia es siempre igual. Tienen un ascenso explosivo, un poder grande y luego… Decadencia. Todo va al mismo lugar: al polvo.

Lo que ahora existe, ya existía;
    y lo que ha de existir, existe ya.
    Dios hace que la historia se repita. (Eclesiastés 3, 15).

Pienso que este libro nos recuerda qué es lo que somos. Nos recuerda la humildad, nos hace pensar en la muerte. Nos hace colocar la vista en las cosas que nos convienen más, en vez de distraernos con la fama, el éxito y las envidias. Este libro nos muestra que el hombre bendecido no es aquel que tanto éxito tiene, sino aquel que mucho disfruta lo que tiene.

Frases diabólicas

Hay muchas frases diabólicas, pero aquí hice una pequeña selección, analizando estas a la luz de los que nos dice Dios. La intención de este artículo es que estén atentos para que nunca más puedan ser engañados.

Primera frase diabólica: “¡Eres un bueno para nada!”

Terribles palabras. Solo por el tono insultante ya podemos adivinar que no provienen de Dios, ya que Él nos ama, respeta y habla con dulzura. Deben saber que todos nacemos por voluntad de Dios y estamos hechos a su imagen y semejanza. Difícilmente alguien que nace a la imagen y semejanza de un Dios tan bueno y tan noble puede ser bueno para nada. Todos tenemos cualidades y talentos con los cuales podemos aportar a nuestra sociedad. Lo importante es potenciarnos en aquello que hacemos mejor y también saberlo reconocer en los demás.

Segunda frase diabólica: “Dulce es la venganza”

Frase muy engañosa, ya que la venganza está prohibida. Y sabemos que todas las leyes de nuestro Dios son para nuestro bienestar. La venganza no es dulce: es amarga. El amor, el perdón, la bondad sí son dulces para el alma. La Biblia dice:

No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. Rom 12, 19.

Tercera frase diabólica: “Nadie es irremplazable”

Al contrario de lo que sucede en las empresas, Dios no suele despedir a sus servidores. Puede que alguien se comporte mal, pero Dios no destituye, sino que perdona y vuelve a perdonar. “Dios es un Dios de segundas, terceras y cuartas oportunidades” dijo una vez un sabio pastor estadounidense. Lo otro que debemos tener en cuenta es que somos únicos para Dios. Dios no nos ve como un número, sino como su creación preciosa. Recordemos el siguiente versículo:

Pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento. Rom 11, 29.

Cuarta frase diabólica: “Tener un hijo puede arruinar tu vida”

Qué palabras más terribles y horrorosas. Tener un hijo es un regalo del Cielo. Lo he hablado incesantemente en este blog: los hijos son bendiciones, no maldiciones. Las maldiciones son las frases que quieren acabar con la Vida; pero los hijos son un regalo maravilloso de Dios. Todos nacemos por voluntad divina, no por voluntad humana. Dice la Biblia:

Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, y les dio su bendición: «Tengan muchos, muchos hijos. Gn 1, 27-28.

Los errores de la doctrina del Dios Madre

Hoy quiero comentarles acerca de los errores de una iglesia que pretende enseñar que existe un Dios Madre. Si alguien participa ya en esta iglesia, les pido que analicen con mucha atención este artículo y lo mediten. Si conocen a alguien que participa en esta iglesia los invito a compartir el artículo con esa persona.

Comencemos.

Esta iglesia fue fundada en 1964 en Corea del Sur, según lo que afirman en el sitio web oficial.

Se sujetan en algunos versículos para afirmar que Dios tendría una imagen femenina, al cual llaman Dios Madre, por ejemplo, Gn 1, 26-27.

(…) y dijo [Dios]: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. […] Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. 

¿Por qué la Biblia dice “hagamos” y no dice “hago”? La razón es muy evidente. Dios es un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es Dios; el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Tres personas, pero un solo Dios; este es el misterio de la Trinidad. Este pasaje no quiere decir que Dios tenga una imagen femenina. De hecho, si ustedes se dan el trabajo de buscar en la Biblia, notarán que nunca se le trata de “Ella”, siempre es un “Él”. Nunca es una “diosa”, siempre es Dios. Nunca es una “señora”, siempre es Señor. Y no olvidemos que Dios encarnado, es decir, Jesús, es hombre y no una mujer.

Si existiera un Dios Madre, entonces Jesús nos hubiera enseñado a orar así: “Madre y padre que se encuentran en el cielo”, pero no. Jesús dijo: “Padre nuestro que estás en los cielos”. 

Además de tener una doctrina tan errada como la de dios madre, afirman que Cristo ya habría venido por segunda vez a la Tierra, encarnado en un coreano llamado Ahn Sahng-hong (1918-1985).

El cuestionamiento lógico que debemos hacernos es: si Jesús ya vino por segunda vez a la tierra, entonces ¿por qué nadie se enteró? La Biblia es explícita al afirmar que la segunda venida de Cristo será evidente para todos. Leamos Lucas 17, 22-24:

A sus discípulos les dijo:

—Llegará el tiempo en que ustedes anhelarán vivir siquiera uno de los días del Hijo del hombre, pero no podrán. Les dirán: “¡Mírenlo allá! ¡Mírenlo acá!” No vayan; no los sigan. Porque en su día el Hijo del hombre será como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo.

¿Acaso Ahn Sahn-hong apareció en el cielo como un relámpago que iluminó el cielo de uno a otro extremo? ¿Por qué entonces hay tanta gente que lo desconoce? De hecho, yo no me hubiera enterado de su existencia si no hubiese sido porque empecé a investigar más las raíces de estas doctrinas.

El caso de Ahn Sahn-Hong se parece más a lo primero que profetiza Jesús : “Les dirán ‘mírenlo  allá’ (…)”. En este caso, el “allá” se ubica en Corea, pero podría haber sido cualquier otro país. ¿Qué nos dice Jesús entonces? Que no los sigamos. Cuando ocurra su segunda venida será evidente en todo el universo.

Además, recordemos el primer mandamiento: “[El Señor dice:] “No tengas otros dioses además de mí”. Seamos muy cuidadosos entonces. Solo debemos servir al único, grande y poderoso Dios. Ese es nuestro Señor, creador de los Cielos y la Tierra. No es una mamá, es un Padre, o como Jesús le decía en arameo: “Abba” (expresión de los niños en arameo para decir papá).

“Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.” – Jesús (Mt 11, 27). 

A nuestro único Dios sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

*Las citas bíblicas fueron extraídas de la Nueva Versión Internacional.

 

Pueden visitar el nuevo post respecto a la doctrina de Dios madre en este link.

Consecuencias

Les contaré la historia de un asesinato. Una historia de un crimen fríamente ejecutado. Esta historia no la encuentran en una novela de Arthur Conan Doyle o Agatha Christi, sino en la Biblia. El asesino fue un poderoso e importante rey israelita. La víctima es un soldado: un miembro de sus propias tropas. La víctima de este rey ni siquiera era un antiguo enemigo, un rival o un mal elemento, sino una persona honorable.

Sucedió en una primavera, allá por el año 1000 antes de Cristo (aproximadamente), que Israel estaba en numerosas campañas. Sin embargo, David prefirió quedarse en Jerusalén (la capital). Desde su palacio pudo observar a una mujer hermosa a la cual deseó. Preguntó de quién se trataba. Sus oficiales le respondieron: “Se trata de Betsabé, que es hija de Elián y esposa de Urías el hitita”. David ordenó que la trajeran a su presencia y yacieron juntos. Al tiempo después, Betsabé nota que está embarazada y lo hace saber al rey.

Al enterarse David hace llamar a Urías (esposo de Betsabé) y le pregunta cómo iban las campañas militares. Luego de conversar, David le dice al soldado que fuera a su casa y se acostara con su mujer. Pero Urías en vez de irse a acostar a su hogar prefiere dormir en la guardia real. Esto lo hizo debido a que todos estaban en sus respectivas ocupaciones, por lo que sintió que hubiera sido injusto comer un banquete y yacer con su esposa, mientras sus compañeros luchaban.

Pero la historia continúa…

Al día siguiente, David lo invita a un banquete y logra emborracharlo. Pese a estar borracho, Urías vuelve a dormir en la guardia real y persiste en no ir a casa. Su honor era más grande que la necesidad de ver a su esposa. Mientras tanto, David le escribe una carta al jefe de la guardia real y la envía a través de Urías. El mensaje decía: «Pongan a Urías al frente de la batalla, donde la lucha sea más dura. Luego déjenlo solo, para que lo hieran y lo maten».

Se cumplió la orden y el deseo de David: Urías muere en la batalla. Betsabé realiza luto por su esposo y luego de este luto, David la pide para sí. Con el tiempo ella le dio un hijo. David podría haber pensado que los problemas habían acabado. Nadie lo había juzgado. No tuvo que ir a ningún tribunal. A los ojos de los hombres era inocente. Es que, como dicen, la justicia es ciega. Sin embargo, hay Alguien que lo ve todo: aquello de lo que te libran los “mejores” abogados, aquello que pasa desapercibido para la sociedad, aquello que incluso tú mismo tratas de negar y terminas cegándote. Hay Alguien que hace justicia infinita. Solo hay Uno que puede hacer esto. Y como dice la Biblia: “a Dios le desagradó lo que hizo David”.

El profeta Natán se encarga de hacerle entender que David había obrado mal. Dios lo perdonó, sin embargo, quedaron consecuencias de sus propias palabras condenatorias y actos. Dios le dice que la espada nunca más se apartaría de su casa y le dice que su hijo moriría. David no fue el único en vivir las consecuencias de su pecado. Adán también vivió las consecuencias del pecado original (la muerte). Jacob, debido a sus múltiples engaños, fue toda la vida engañado (por extraños y sus propios hijos). Y muchos más personas de la Biblia.

El niño, efectivamente, cae gravemente enfermo luego de esto. David hace ayuno y pasa las noches tirado en el suelo. Aquí yo puedo ver que la fe de David en Dios no era la misma que la de antaño (por ejemplo, cuando derrotó al gigante Goliat). ¿Por qué habría pensado que ayunar haría que Dios cambiaría de parecer? ¿Acaso Dios nos responde por nuestros sacrificios? ¿Acaso Dios responde por nuestro ayuno? Dios responde porque Él es bueno y quien tiene una fe sana lo sabe. Dios no responde entre más sacrificios le hagamos. Dios no responde si nos infligimos dolor. Si uno ayuna o hace ofrenda debe ser para adorarle y no para que nos responda. Él no es como los “dioses” paganos que exigen mandas, cortes en la piel, vestirse de cierto color en año nuevo, etc. Dios nos responde por fe. Pero fe en un Padre amoroso, no en un Dios castigador.

Luego de este triste episodio, nacería el segundo hijo entre Betsabé y David: Salomón. Él sería el sucesor de la monarquía davídica. Salomón fue una de las personas más sabias que hayan existido. Pero la historia de Salomón  la dejaré para otro artículo.

El carácter de Dios

Muchas veces se compara el cristianismo con otras religiones o mitologías para desacreditarlo, sin embargo, el cristianismo tiene elementos que no encontramos en ninguna otra religión: tiene una originalidad abismante.

Generalmente, los dioses de otras religiones son seres rígidos, duros, soberbios. La gente que ataca el cristianismo dice que el dios del antiguo testamento es justamente así. Suelen decir que hay dos dioses: un dios del antiguo testamento y otro del nuevo testamento. Uno es un ser terrible y el otro uno amoroso. En este artículo aclararé este error. Si desean entender los invito a leer lo que sigue a continuación: ¡es muy interesante! 🙂

Se supone que todos los dioses quieren que sus creaciones les sean obedientes y les rindan pleitesía. Ninguno querría que los combatieran, reclamaran o desafiaran. Por esto mismo, quiero contrastar la reacción de tres “dioses” con sus hijos —o creaciones— que osaron luchar con ellos o rebatirles.

1. Prometeo y Zeus: mitología griega

El primer ejemplo trata de la lucha de Prometeo con Zeus.

Prometeo era un titán: hijo de Iapetos y Climene. Se le considera un defensor de la humanidad porque astutamente robó el fuego a Zeus y se lo dio a los mortales. ¿Cómo reaccionó Zeus? Le castigó atándolo a una roca. Una gran águila le comía su hígado cada día y este volvía a regenerarse en las noches y el águila volvería a comer al siguiente día. Y así sucesivamente. Zeus condenó a Prometeo a una tortura eterna.

2. Jacob y Yahveh: antiguo pacto

El segundo ejemplo no es mitológico. Está en el antiguo testamento, en el libro de Génesis. Trata de la lucha de Jacob con Yahveh (Jehová).

Una noche en que Jacob estaba muy asustado le pide a Dios que lo bendijera para así tener la certeza de que sobreviviría y no sería asesinado por su hermano Esaú. Se dice que se encontró con el ángel del Señor, entonces Jacob lo agarró y luchó con él toda una noche. El ángel le expresa claramente que lo dejara ir, pero Jacob no le obedece y le dice: “no te suelto hasta que me bendigas”.

Lean por ustedes mismos. Génesis 32,24-29:

Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo:

—Déjame, porque raya el alba.

Jacob le respondió:

—No te dejaré, si no me bendices.

 —¿Cuál es tu nombre? —le preguntó el hombre.

—Jacob —respondió él.

Entonces el hombre dijo:

—Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

—Declárame ahora tu nombre —le preguntó Jacob.

—¿Por qué me preguntas por mi nombre? —respondió el hombre.

Y lo bendijo allí mismo.

3. La mujer sirofenicia y Jesús: nuevo pacto

El tercer ejemplo es real también. Está en el nuevo testamento. Aquí Dios es el mismísimo Jesús enfrentado por una mujer.

Les dejo el pasaje a continuación. Marcos 7:24-29:

Levantándose [Jesús] de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. Una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, luego que oyó de él vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, sirofenicia de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo:

—Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.

Respondió ella y le dijo:

—Sí, Señor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.

Entonces le dijo:

—Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija. Cuando la mujer llegó a su casa, halló a la hija acostada en la cama, y que el demonio había salido de ella.

Análisis de las tres historias

Mientras en mitologías el atrevimiento de los hombres es castigado cruelmente, en el cristianismo vemos cómo esta lucha, en el caso de Jacob, no afectó en lo más mínimo la elección de Dios con su pueblo: Israel. ¿Qué otro dios luchando con una de sus creaciones se declara vencido por un hombre? ¿Qué otro dios dice estas palabras dulces, sino solamente este grandioso Dios al que adoramos los cristianos? Otro dios lo hubiera matado, lo hubiera aniquilado por haberse atrevido a interponerse en su camino; sin embargo, el Dios del cristianismo lo bendijo… ¡Lo bendijo! Este es el carácter de Dios: su misericordia infinita.

En este sentido, Zeus no se parece en nada al verdadero Dios. Zeus se asemeja mucho más a un humano que a una divinidad: torturador, vengativo, odioso, temeroso de que le robaran su fuego.

Ciertamente, Dios tenía el poder para haber herido a Jacob desde el primer momento, sin embargo permitió que Jacob luchara con él al advertir su confianza, insistencia, su voluntad, y —¿por qué no?— el amor que le tenía.

Que un ser humano se aferre a Dios es algo que pocas veces vemos en la actualidad. A los seres humanos les gusta y prefieren aferrarse a “psíquicos”, adivinos, otros seres humanos, ¡incluso mascotas!; pocos son los que tienen el coraje de aferrarse férreamente a Dios creyendo que los bendecirá. Los seres humanos solemos poner más fe de que la bendición provendrá de la buena educación, la justicia, el gobierno, la herencia de los padres, los contactos de la familia, el apellido y los amigos influyentes. ¿Cuántos creen sinceramente que la bendición provendrá de Dios?

Estoy seguro de que Dios se agradó de Jacob y su lucha. Estoy seguro que lo bendijo grandemente porque sintió amor desde y hacia Él. Estoy seguro de que Dios se agradó de la fe de Jacob y la sinceridad con la que se presentó: no se mostró de forma zalamera ni de forma santurrona, sino como un hombre frente a una Persona.

Pasemos al ejemplo de Jesús.

En este pasaje podemos notar la importancia de la mujer sirofenicia. Desde aquí en adelante, Jesús se daría cuenta que la verdadera intención del Padre era que el llamado sería no solo al pueblo de Israel, sino a toda la humanidad. Dios había venido a morir por los pecados de todos nosotros. El llamado se había elevado a números estratosféricos, exponenciales. Esto nunca habría pasado si la mujer sirofenicia no se hubiera atrevido a rebatir con Jesús. Esta discusión la realizó con una fe enorme, ya que hablaba con un Hombre que la había tratado de “perro”, pero aún así, ella pudo ver más allá y notar la misericordia detrás de esas duras palabras que usaban los judíos para referirse a los gentiles, y creer que Jesús se podría apiadar de ella y salvar a su hija.

¿Cuántos hoy prefieren creer en personas que las tratan de forma muy cariñosa, pero que no tienen ningún poder para hacer sanaciones? Tal vez un milagrero o brujo actual pueda parecer muy simpático, pero ¿qué poder puede tener para liberar a una persona endemoniada? Ella se acercó al verdadero hacedor de milagros. La petición de la mujer fue escuchada. La petición de la mujer fue respondida.

¿Cuántos de nosotros muchas veces abandonamos nuestros sueños cuando a la primera oración Dios no nos responde? ¿Cuántos tenemos la humildad de esta mujer sirofenicia? ¿Cuántos tenemos la valentía de rebatirle a Dios? ¿Cuántos entienden realmente lo que significa comunicarse con Dios? Creo que esta mujer logró comprender qué era comunicarse con Dios. La mujer sirofenicia fue una verdadera heroína cósmica. Su historia quedaría registrada en la Biblia para que millones y millones de personas hoy sepamos qué ocurrió con ella y su hija.

El Dios del antiguo y del nuevo testamento es el mismo. La verdad es que en ninguno de los dos testamentos muestra a Dios como completamente apacible o completamente iracundo. En ambos testamentos se muestra su amor y misericordia infinita, pero también se muestra su ira. Respecto a la primera característica se demuestra en que cuando todos abandonan al ser humano, el único que está allí para socorrerlo es Dios. Respecto a lo segundo, hay dos cosas que irritan a Dios en sobremanera: que la gente tenga ídolos y que seres inhumanos hagan sufrir a sus hijos. Dios desea que nos amemos y que lo amemos a él por sobre todo. Esto es algo que se repite tanto en el antiguo como en el nuevo pacto.

Dios es Persona, por esta razón, siente ira cuando no lo escuchamos, siente admiración cuando somos valientes frente a Él, se alegra cuando ponemos toda la confianza en Él, se alegra cuando nos aferramos con todas nuestras fuerzas a Él, se apiada de nosotros cuando nos ve en sufrimiento. Estas características están en el antiguo y nuevo testamento. Si no lo han notado, entonces los invito a leer la Biblia bien. Es cosa de poner atención. Es cosa de escuchar su voz mientras leemos la Palabra de Dios.

Dios tiene intención de relacionarse con nosotros porque nos ama infinitamente. Este es su carácter. ¿Ustedes desean relacionarse con una Persona perfecta, misericordiosa, todopoderosa? ¿Desean creer en Dios, tener fe y amarlo? ¡Yo sí! ¡Y los invito a hacer lo mismo! ¡Vayan a Él! No importa como estén. No importa si son flojos, vanidosos, feos, temerosos, iracundos, cobardes. Eso es lo grandioso de Dios: los acepta como son y los perdona.

El sábado

Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora. (Génesis 2, 2-3).

La palabra sábado o shabbat (שַׁבָּת) aparece por primera vez en la Biblia en el libro de Génesis. La palabra deriva de un verbo hebreo que significa “desistir del esfuerzo”, ergo, descansar. Dios creó una serie de leyes respecto al día sábado con el fin de ayudar al hombre a descansar. (Como occidentales, tenemos el día domingo como día de descanso). La idea de Dios es que el ser humano pueda desempeñarse en sus tareas seis días a la semana y al séptimo descansar para mantener así un equilibrio.

Las leyes de Dios son vida para los seres humanos. Todas las leyes de Él apuntan a nuestro bienestar. Lo que me llama la atención fue lo que hicieron los hombres con estas leyes. De eso me gustaría hablarles hoy. El contraste de lo que yo llamo leyes de muerte del mundo y leyes de vida de Dios.

Empecemos con el mismo pasaje de inicio de este artículo. Dice la Biblia que Dios tardó seis días en crear el mundo. Para mí esto es una alegoría. Creo en la teoría de la evolución neo-darwiniana (aunque sí creo que existió un Adán y una Eva), pero no me pondría a discutir con alguien que crea lo contrario. Sería una pérdida de mi tiempo de trabajo. ¿Cuál sería la relevancia de esa discusión? He visto cómo en la Iglesia Evangélica “evolucionistas” se burlan de los “creacionistas” y he visto cómo los “creacionistas” hablan de la falta de fe de los “evolucionistas”. Es decir, transforman las leyes en división para el ser humano.

Sigamos.

Si hay algo que me irrita de la Iglesia Católica es su posición frente a la homosexualidad. Dicen que permiten su existencia (la intención), pero no su práctica. Desde mi punto de vista, es una forma hipócrita de decir que están en contra de la homosexualidad. Incluso creo que sería más respetuoso con los homosexuales si les dijeran que la homosexualidad está prohibida de plano. Sería más sincero, ya que al prohibir su práctica es como prohibirles todo. Imaginen que dijeran que permiten que seamos heterosexuales en nuestras mentes, pero no que podamos practicarlo. ¿Cómo se sentirían? ¿No se sentirían frustrados de no poder llegar a consumar su amor con sus parejas? Supongo que así se sienten los homosexuales que pertenecen a esta iglesia y son observantes de sus leyes. La Iglesia Católica al hacer esto hace que la ley se aplique para hacer sentir mal al ser humano y no para su bienestar.

En Chile vemos cómo los trabajadores son explotados día a día. Los hacen trabajar domingos, sábados, días festivos, días del padre, días de la madre y cuánto día y hora los puedan exprimir sus empleadores. Trabajan de sol a sol. Muchas veces más de seis días a la semana y más de 45 horas semanales. De hecho, en Chile, si te vas justo a la hora de salida o solo un poco antes de la hora programada te mirarán mal porque eso lo interpretan como que “no te has puesto la camiseta” de la empresa. (En otros países si te vas después de la hora programada es signo de que no eres tan eficiente). Es decir, la sociedad en vez de buscar el bienestar de las personas, busca enriquecer a algunos y ha creado también sus propias leyes para aprovecharse de los más vulnerables. No creo que le guste mucho a Dios que a sus hijos no les den su día de descanso, el cual estableció desde el principio de los tiempos.

Otra cosa que Dios le recomendó a su pueblo fue evitar la usura: el cobrar con intereses lo prestado. Todo el sistema financiero se basa en los intereses, por lo que creo que no logrará subsistir en el tiempo. Creo que terminará cayendo cuando nosotros, los miembros de la Iglesia del Viento, formemos una nueva sociedad y un nuevo mundo.

Creo que es muy bueno estudiar las leyes que aparecen en la Biblia, fundamentalmente, en el libro de Deuteronomio y Levítico. (¿No lo ha hecho aún? ¡Hágalo si tiene tiempo, es muy productivo!). Pero también creo que es bueno poner esos versículos a la luz de lo que dice Jesús en Marcos 2, 25-27:

[Jesús] les contestó: —¿Nunca han leído lo que hizo David en aquella ocasión, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre y pasaron necesidad? Entró en la casa de Dios cuando Abiatar era el sumo sacerdote, y comió los panes consagrados a Dios, que sólo a los sacerdotes les es permitido comer. Y dio también a sus compañeros.  »El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado —añadió—. Así que el Hijo del hombre es Señor incluso del sábado.

Las leyes se crearon para el hombre, no el hombre para las leyes. La ley de Dios es vida. Piensen en el relato de la creación. Dios les dice que comieran de todos los árboles del jardín del Edén que trabajaran y se multiplicaran. Pero había un solo árbol del cual no podían comer su fruto: el árbol del conocimiento del bien y el mal. Esto era un consejo vivificante para ellos. Si comían del árbol morirían. No se trataba de un capricho divino, sino que para Él era más importante que libremente le obedecieran a obligarlos a seguirle. Aunque el hombre desobedeció Dios no lo abandonó, sino que envió a su Hijo a morir por todos nosotros.

El amor y la grandeza de Dios se demuestra en sus leyes. No es casualidad que los mandamientos más importantes en el cristianismo sean amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo. Sigan las leyes de Dios. Las leyes de este mundo son injustas, no podemos esperar más de ellas: provienen del “ojo por ojo, diente por diente”. En cambio, las leyes de Dios son dulzura, bendición y paz para nuestro cuerpo, mente y corazón. 

El cristianismo que Jesús no conoció

¿Han pensado alguna vez en qué pensará Jesús de lo que hemos hecho en estos dos milenios de cristianismo? En este artículo diré algunas cosas que Jesús nunca conoció ni pretendió fundar ni realizar.

Las cruzadas

Las cruzadas son una serie de guerras libradas en el extranjero —no eran guerras para defenderse— que tenían plena bendición del Papa y la Iglesia Católica. Su objetivo era recuperar los lugares santos y Jerusalén. La principal serie de cruzadas fue contra los musulmanes (1095-1291). A los soldados que iban a las cruzadas el Papa les garantizaba la indulgencia plena, es decir, el perdón de los pecados.

A los cristianos de esa época —y a muchos de nuestros contemporáneos— se les olvidó este versículo en Zacarías 4,6:

No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso.

El celibato sacerdotal

El celibato siempre fue un acto voluntario que generalmente practicaban profetas. Pero nunca existió una orden restrictiva de que el celibato fuera obligatorio en sacerdotes. Esto fue un invento del Catolicismo, tal vez porque asociaron el sexo a pecado, pero la verdad es que Dios nunca vio el sexo como algo pecaminoso.

Al leer la Biblia vemos que esto nunca fue prohibido, por ejemplo, lean Éxodo 28,4:

Así que harán ropas especiales para tu hermano Aarón y para sus hijos, para que oficien como sacerdotes míos.

Los santos

En la Biblia santo es quien cree en Jesús y en quien Jesús mora. El problema es que en la Iglesia Ortodoxa y en la Iglesia Católica algunos son objeto de veneración (culto de los santos), cuando la Biblia es clara que al único que le debe rendir culto es a Dios. Se dice que en la Iglesia Católica hay más de 10000 santos. Una de las cosas que me llama la atención es que, actualmente, para que alguien sea llamado santo debe hacer dos milagros estando muerto. ¿No les parece extraño? Sin embargo, la Biblia enfatiza en que los milagros los hacemos los cristianos (en vida), la Biblia enseña que este es un don del Espíritu Santo.

Lean este pasaje de 1 Corintios 12,8-11:

A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Fabricación de imágenes

Si entramos a algunos templos hoy en día vemos figuras de santos y figuras de Jesús, María, José, los apóstoles, etc. Es sumamente curioso que se realice esto, ya que Jesús era judío (algo que casi todos los cristianos olvidan) y su religión le enseñaba lo siguiente:

Deuteronomio 4,15-19

Por lo tanto, tengan mucho cuidado de no corromperse haciendo ídolos o figuras que tengan alguna forma o imagen de hombre o de mujer, o imágenes de animales terrestres o de aves que vuelan por el aire, o imágenes de animales que se arrastran por la tierra, o peces que viven en las aguas debajo de la tierra. De lo contrario, cuando levanten los ojos y vean todo el ejército del cielo —es decir, el sol, la luna y las estrellas—, pueden sentirse tentados a postrarse ante ellos y adorarlos.


Podría continuar con el calendario solar (Jesús usaba el calendario lunar), el latín como idioma oficial del Vaticano —el idioma que habló Jesús era el arameo, el idioma de los que lo crucificaron era el latín—, pero he plasmado lo que creo que es más importante de corregir.

Ahora ustedes conocen, no se equivoquen.

Referencias:

“Inri”, Isaac Bigio. Diario Correo Perú. Disponible en http://diariocorreo.pe/columna/79098/inri/