Frases diabólicas

Hay muchas frases diabólicas, pero aquí hice una pequeña selección, analizando estas a la luz de los que nos dice Dios. La intención de este artículo es que estén atentos para que nunca más puedan ser engañados.

Primera frase diabólica: “¡Eres un bueno para nada!”

Terribles palabras. Solo por el tono insultante ya podemos adivinar que no provienen de Dios, ya que Él nos ama, respeta y habla con dulzura. Deben saber que todos nacemos por voluntad de Dios y estamos hechos a su imagen y semejanza. Difícilmente alguien que nace a la imagen y semejanza de un Dios tan bueno y tan noble puede ser bueno para nada. Todos tenemos cualidades y talentos con los cuales podemos aportar a nuestra sociedad. Lo importante es potenciarnos en aquello que hacemos mejor y también saberlo reconocer en los demás.

Segunda frase diabólica: “Dulce es la venganza”

Frase muy engañosa, ya que la venganza está prohibida. Y sabemos que todas las leyes de nuestro Dios son para nuestro bienestar. La venganza no es dulce: es amarga. El amor, el perdón, la bondad sí son dulces para el alma. La Biblia dice:

No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. Rom 12, 19.

Tercera frase diabólica: “Nadie es irremplazable”

Al contrario de lo que sucede en las empresas, Dios no suele despedir a sus servidores. Puede que alguien se comporte mal, pero Dios no destituye, sino que perdona y vuelve a perdonar. “Dios es un Dios de segundas, terceras y cuartas oportunidades” dijo una vez un sabio pastor estadounidense. Lo otro que debemos tener en cuenta es que somos únicos para Dios. Dios no nos ve como un número, sino como su creación preciosa. Recordemos el siguiente versículo:

Pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento. Rom 11, 29.

Cuarta frase diabólica: “Tener un hijo puede arruinar tu vida”

Qué palabras más terribles y horrorosas. Tener un hijo es un regalo del Cielo. Lo he hablado incesantemente en este blog: los hijos son bendiciones, no maldiciones. Las maldiciones son las frases que quieren acabar con la Vida; pero los hijos son un regalo maravilloso de Dios. Todos nacemos por voluntad divina, no por voluntad humana. Dice la Biblia:

Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, y les dio su bendición: «Tengan muchos, muchos hijos. Gn 1, 27-28.

Nuestro verdadero enemigo

“El más grande engaño del diablo fue convencer al mundo de que no existía. Y de repente… ¡Bum! Había desaparecido” — Roger Kint (The Usual Suspects, 1996).

La cita inicial la extraje de una película cuyo título tradujeron acá como “Los sospechosos de siempre”. (La película no tiene nada que ver con demonios ni tampoco con religión).

Si escribo este artículo es para que estén atentos a los grandes —y pequeños— engaños del diablo. El primero ya lo he dicho. Al diablo le conviene intentarnos hacer creer que no existe. La lógica es evidente. Si eres un peligroso delincuente o un asesino en serie, es preferible que piensen en ti como una leyenda o se tomarían fuertes medidas en tu contra. Colocarían más guardias y sistemas de alarmas en tiendas comerciales o pondrían más detectives a investigar. Si piensas que un peligroso criminal es legendario, entonces te sientes con más libertad para jugar con el tema. Pero ¿qué sucede si sabes que ese criminal anda suelto en las calles?

El diablo no es una leyenda. El diablo existe. Sin embargo, hoy nadie habla de demonios. Corrijo: la gente sí habla de demonios, pero no para estar más alertas, sino como juego. Muchas personas juegan a la adivinación, juegan a ver programas de TV satánicos, juegan a pretender saber el futuro, incluso juegan a ser diabólicos. Aquellas personas no se dan cuenta que no son ellos quienes juegan, sino el demonio quien juega con ellos. El demonio pretende ser Dios y quiere que el ser humano también intente ser Dios. ¿Por qué Dios prohibió tajantemente la adivininación? Dios no dijo: “Si quieres, puedes jugar de vez en cuando a adivinar”. No. Dios lo prohibió, a secas. Porque solo Él sabe el futuro. Solo Él es dueño de lo que nos ocurrirá.

¿Cómo sé que el diablo no es una leyenda? Jesús dijo que había visto a Satanás caer del cielo como un rayo (Lc 10, 18). La palabra de Jesús para mí es suprema autoridad. Es más que una ley terrena. No siempre logro cumplirla porque solo soy mortal. Lo curioso es que conozco muchos cristianos que no toman la palabra de Jesús como suprema autoridad, lo cual me parece una gran contradicción.

El verdadero enemigo es Satanás, no la humanidad. No es esa persona que te traicionó, que te hizo daño, que te hizo sentir mal un día en que todo estaba bien. A todos ellos debes perdonarlos.

Así como Dios usa a las personas para hacer cosas maravillosas y les da grandes dones; Satanás les roba la personalidad, les bloquea sus dones y los lleva a hacer cosas erradas. Muchos creen que el camino del diablo es placer y pasarlo bien. Nada más erróneo. Este es otro de sus engaños. El diablo nunca ha deseado que lo pasemos bien ni sintamos placer. El diablo quiere hacernos sufrir, quiere vernos pobres y destrozados. En películas se tiende a pintar a los demonios como seres que nos darán algún placer terrenal a cambio de algo. La verdad es que el demonio solo nos quita cosas. Es que, en realidad, no tiene nada para ofrecernos.

La Biblia habla de un endemoniado. Es muy distinto de lo que muchos se imaginan. Esta persona endemoniada no se vestía, no vivía en su casa, sino en sepulcros. Aunque le sujetaban los pies y las manos con cadenas y lo mantenían bajo custodia, rompía las cadenas y el demonio lo arrastraba a lugares solitarios. A la sola voz de Jesús todos los demonios huyeron y se metieron en un hato de cerdos, el cual se precipitó al lago y se ahogó (Lc 8, 26-39).

Jesús dijo que cada día pidiéramos ser librados del mal. Jesús sabía que esto no era un juego. Nos enseñó a ser prudentes y estar alerta.

Sean cautelosos. No crean en los engaños de los demonios y déjense enternecer con las dulces palabras de Jesús.

Demonología

Los demonios tienen algo así como centrales de inteligencia donde estudian, analizan y generan estrategias para combatir a los seres humanos y desviarlos de su fe en Dios. (Así como el ser humano, los demonios también tienen voluntad e inteligencia). En este artículo dilucidaré cuales son algunas de las estrategias de los demonios para que, de esta forma, estemos más atentos y aquellos que se encuentren en el error vean la Luz. ¿Les parece? Comencemos.

Partamos por la base de que el ser humano es religioso por naturaleza. El ser humano cree en divinidades hace milenios atrás. Antiquísimas civilizaciones ya tenían religión. La religión empezó incluso antes del sedentarismo. Todos tenemos una predisposición a creer en algo más allá de nosotros. Todos tenemos cierta “energía espiritual”. Los demonios han sabido bien cómo trabajar esta energía para desviarla de su verdadero objetivo: Dios.

Lo segundo que debes tener en cuenta para comprender este artículo es que estamos en una Gran Guerra Universal y en el planeta Tierra están las trincheras. Pero “no peleamos contra sangre ni carne, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6,12). Esta lucha no es contra personas, es contra lo que no podemos ver (aunque hay personas que han visto demonios). Debes elegir de qué lado estás. Hay un perdedor injusto y un ganador justo. Quien ya venció es Jesús. El demonio ya ha sido derrotado, pero intenta desesperadamente atraer gente a su derrota eterna.

Una de las estrategias más usadas por los diablos es que pensemos que no existen. De esta forma, no sufren ataques directos y se pueden introducir en tu mente estando desprevenido, dándote ideas fatales. Otra estrategia, para las personas que sí creen en su existencia, es el exigir veneración, haciendo pensar a la persona que le darán algo a cambio de adorarlos. Pero los demonios son mentirosos, astutos y malvados por excelencia: nunca nos darán algo, solo nos quitan. Hacen que la gente haga pactos con ellos, pero lo que la gente desconoce es que ellos nunca cumplen su parte del trato.

De seguro, el ateísmo debe haber salido de uno de los arduos trabajos de sus centrales de inteligencia. Sin embargo, el ateísmo es una simple fantasía. Las personas que se consideran ateas solo reemplazan un dios por otro. Los ateos suelen darle a otra cosa, por ejemplo las ciencias naturales, las características de Dios. Entonces, dejan que la ciencia controle sus vidas y dicen que esta todo lo sabe, todo lo puede (o al menos, tiene el potencial) y está presente en todo. Incluso existen profesantes del ateísmo: gente que es activista del tema. ¡Una vez leí en una noticia que planeaban hacer un templo del ateísmo! ¿Pueden imaginar una idea más contradictoria?

Existen personas con mucha fe (Dios da el don a algunas personas). A estos, los demonios les muestran los juegos de azar y les hacen creer que algún día ganarán un premio si juegan cierta combinación de números. Estoy hablando de personas que juegan todas las semanas con la esperanza de que “esta vez sí ganan el premio”. No se dan cuenta que después de desperdiciar su dinero, años después, nunca ganaron algo. Y mueren más pobres haciendo más rica a una institución. La probabilidad de ganar era menor de 1 en un millón, pero prefieren hacer este ritual en vez de ir y pedirle a Dios lo que necesitan. Se pueden llegar a burlar de alguien que le pide a Dios en oración que les conteste, pero no se dan cuenta de la locura matemática en la que viven ellos.

A otros les hacen poner su fe en unas cartas mágicas (tarot, etc.) haciéndoles creer que de allí provendrá gran sabiduría. El trabajo demoniaco en la lectura de cartas es que desvían la atención de la persona. En vez de creer en el maravilloso poder de Dios comienzan a creer en el supuesto poder de las cartas.

De los demonios han salido las más ridículas y estúpidas fantasías. Una de ellas es el racismo. Hay personas que creen son superiores a otras solo por tener ciertos genes y no otros. Sin embargo, el racismo ha sido tan atacado que la gente ahora no se siente atraída por este (dejó de ser popular), por lo cual, los demonios han tenido que crear otras ideologías más “suaves” como el clasismo.

El clasismo se ha radicado fuertemente en Chile. Se “crearon” dos grupos de personas: los ABC1 y los que no lo son. Supuestamente, unos escuchan música selecta y los otros reggaetón; unos leen El Mercurio, los otros leen La Cuarta; unos usan iPhone, los otros usan Android. El grupo ABC1 no se debe mezclar con la “chusma”. Solo deben juntarse con gente de sus mismos apellidos y de sus selectos círculos. Si uno lo analiza bien, los clasistas formaron una secta. Tienen un código de palabras: una jerga especial; un código valórico; si alguien desea entrar a su grupo debe poseer los contactos adecuados, los apellidos correctos, no importa cuántos méritos se tenga (inteligencia, ser hábil, ser buena persona, etc.).

Algo que se debe tener en cuenta para entender de demonología y su forma de operar es que los demonios solo entran a las personas que se lo permiten. Es decir, la responsabilidad no es de los demonios, sino del ser humano que le permitió cabida en su corazón (también conocido como mente o alma). Los demonios no tienen permitido entrar en un alma que los rechaza. Por otro lado, debemos estar conscientes de que los demonios son irrespetuosos, no aman a la humanidad, por lo cual no “golpean la puerta” para entrar en ti. A los demonios se les debe rechazar y no se debe dejar ninguna chance a la tentación. Dios, en cambio, sí es respetuoso y nunca te obligará a que creas en Él o a que lo sigas. Eso es lo magnífico de Dios: que sea tan poderoso y amoroso a la vez.

Te recomiendo que escojas como Dios a una Persona que dio su vida por ti y no alguien que quiere robar tu vida, engañarte o atormentarte. Aconsejo que te acerques a Jesús, ya que, aunque su camino es estrecho, con Él tendrás Vida. En el otro camino —más ancho— solo hay penumbra, muerte, oscuridad, vanidad y engaños.