La revolución del perdón

Esta historia es 100% real. El otro día una persona me lo contó y me conmovió. Para resguardar su privacidad no diré su nombre, así que la llamaremos “A“.

A, siendo muy niña, teniendo nueve años, y teniendo un hermano de siete años de edad, su padre los abandonó.  Nadie lo echó. Se fue sin despedirse, sin decir nada. Así que solamente los cuidó su madre por muchos años.
Pasaron aproximadamente 20 años y un día A iba a su trabajo, algo apurada, algo atrasada, y choca con un caballero y le pide disculpas. El hombre, entonces, le dice que es su padre. Ese sería el primero de muchos encuentros ya que luego de eso el padre la iría a ver casi todos los días.
A le comentó lo que le había sucedido a su hermano. Como al hermano le había hecho tanta falta su padre (desde los 7 años), tenía mucha rabia o dolor. Ni siquiera le decía papá. El hermano de A ya tenía hijos. Pero un día, muy enojado, le pidió el número de teléfono de su padre a A, solo para que sus hijos pudieran ver que él no era huérfano y pudieran conocer a su abuelo.
El terreno donde viven es relativamente grande. A vive junto a su hermano y junto a su madre. El hermano tiene una pequeña casa dentro del terreno. Un día A se sorprendió mucho al ver que su padre estaba en la casa del hermano. El hermano, que parecía el más furioso, fue uno de los que primero le dio acceso al hogar, y al parecer el que más intensamente se acercó a él. La madre estaba enervada y no podía entender la situación.
Pasó el tiempo y un día A ve que venía un camión de mudanza. Le preguntó a su madre, y esta le dice que se había reconciliado con su esposo y había decidido que viviera de nuevo en la casa. Es decir, todos habían perdonado al caballero: la hija, el hijo y la esposa.
A me cuenta que su padre es una persona muy educada, es muy caballero. Cuando le piden algo, él dice “no hay problema”. De hecho, el padre la va a buscar al trabajo cada día, teniendo ella más de 30 años. El padre suele estar de pie en el living sin ver TV. Le dicen que se siente o que vea algún programa y él dice que le gusta pensar. No suele estresarse por ningún tema. Al punto que a veces su esposa se altera de tanto relajo en él, lo cual encuentro casi hilarante.
Esta historia me sorprendió por varias razones. Primero, encontré hermoso el testimonio. Me cautivó completamente. me sorprendió la capacidad de perdón en la familia. Encontré que había mucho amor cristiano. A veces, el verdadero perdón no es tanto cuando uno dice “te perdono”, sino que a veces es simplemente seguir con el ritmo de la vida, reír con la persona que a uno le hace daño y dar vuelta la página sin casi hacer notar que la otra persona se equivocó. A su vez, me sorprendió que A solo me dijera cosas buenas de su padre. Podría haber escogido vivir con resentimiento, con odio, pero eligió vivir con amor y perdonando. Y, francamente, ella es feliz.
Jesús dijo que todo lo que atáramos en la tierra quedaría atado en el Cielo y todo lo que desatáramos en la tierra, quedaría desatado en el Cielo. Muchos de nosotros, tendemos a atar cuando no perdonamos a las personas. Debido a esto, muchas veces, se producen interferencias en la comunicación con Dios. Estas amarras terrenales afectan nuestra relación con Dios. No podemos llevarnos mal u odiar a la gente que vemos y tratamos día a día y pretender tener una excelente relación con Dios. Si hay algo que Jesús nos enseñó es a perdonar y amar a nuestros enemigos. Si no, no habría diferencia alguna con aquellos que no son discípulos de Cristo.
A veces escucho que personas que desconocen un poco la vida de Jesús, dicen que fue el primer revolucionario, o el primer comunista. Creo que esas personas desconocen un poco la Biblia. Jesús no fue el primer comunista. Jesús no trajo una revolución de las armas, pero sí fue el revolucionario del perdón. Mientras lo golpeaban y le escupían, Él oró por sus enemigos. Creo que hay muchas personas que lo siguen, pero no perdonan. ¿Pero entonces cómo es posible que se llamen discípulos de Él?
A nunca me habla de la Biblia o de Dios, pero me lo demuestra siempre en sus actos. Es que son más bienaventurados los que escuchan la Palabra y la obedecen (Lc 11, 28) y no solo los oidores (Santiago 1, 22).
A su vez, el apóstol Pablo, decía que pensáramos en todo lo puro, en todo lo amable (Fil 4, 8). Ese versículo lo recordé cuando A me hablaba de todas las cualidades de su padre. Me lo decía con tanta alegría y estaba tan orgullosa de su papá que realmente me conmovió, me emocionó y me condujo a escribir este artículo. Quería compartirlo con ustedes. Era demasiado bonito como para que la historia quedara oculta.

El perdón

Jacob está muy asustado. Su hermano Esaú se acerca a una distancia considerable. Piensa que Esaú estará enojado. No obstante, tiene razón para pensar esto. Revisemos por qué.

[En este artículo haré un resumen del libro de Génesis (capítulos 25 al 33). El tiempo presente es la situación del párrafo anterior, lo que sigue a continuación es cómo Jacob llegó a esta situación. Comencemos el flashback.]

Isaac fue padre de los dos mellizos, Jacob y Esaú, a los 80 años. Murió cuando tenía 180 años. Supongo que debido a su avanzada edad había quedado ciego.  

En su juventud, Jacob había convencido de que Esaú —el hermano mayor— le vendiera su primogenitura por pan y un guiso de lentejas. En ese tiempo, ser el primogénito era un honor. El primogénito era quien recibía la “mejor” bendición del padre y todos los privilegios.

Años después, junto a su madre, engañaron a su padre. Isaac amaba a Esaú porque era un hombre de campo y buen cazador. Jacob, por el contrario, era un hombre tranquilo, y le agradaba quedarse en casa. Isaac —el padre de Jacob— prefería a Esaú porque le gustaba comer de lo que cazaba. Rebeca —la madre de Jacob—, en cambio, prefería a Jacob. (No podemos decir que eran excelentes padres. Hacían preferencias. ¿Pero quién es un excelente padre?). Por esta razón, un día en que Isaac era de avanzada edad, la esposa y Jacob lo engañan, y aprovechándose de que Isaac no veía, hacen que en vez de que Esaú recibiera la bendición, la recibiera Jacob. 

Cuando volvía del campo, Esaú le traía comida a su padre esperando que lo bendijera. Al enterarse que Isaac ya había bendecido a Jacob, se enojó tanto que deseó y planificó matar a su hermano. Al saber Rebeca que Esaú planeaba matar a Jacob, le dice a su hijo que huya y que viviera con su tío Labán hasta que se le pasara el enojo a Esaú. Talvez olvidaría todo esto con el tiempo.

El tiempo pasó. Exactamente, 14 años.

[Ahora volvemos al presente]

Jacob ya estaba casado con la mujer que amaba: Raquel. Se había ido de la tierra de Labán. Este hombre era escogido de Dios: tuvo el honor de ver ángeles. La Biblia dice que unos ángeles salieron al encuentro en su camino (Gn 32,1).

Sin embargo, pese a que Dios le da tantas señales de ser su escogido, Jacob está asustado. Piensa que aún Esaú estaba enojado con él, por lo que, desde su tierra, le envía mensajeros con regalos (vacas, ovejas, etc.) para aplacar la ira de su hermano mayor. A su vez, no cesaba de orar a Dios y pedir misericordia, para ser librado de la ira de Esaú. Cuando vuelven los hombres de Jacob, le dicen que Esaú se dirigía en camino hacia él con 400 hombres. Jacob, paranoico y aterrado, planea un plan de escape. Divide todo y a todos en dos grupos, para que si su hermano atacaba un grupo, el otro sobreviviera.

Jacob ya puede divisar a Esaú. No cesa en enviarle regalos. Pero el encuentro es inevitable. Y aquí prefiero citar porque creo que es uno de los momentos más emotivos de la Biblia  (Génesis 33, 1-9)..

Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar. Luego Esaú alzó la vista y, al ver a las mujeres y a los niños, preguntó:
—¿Quiénes son estos que te acompañan?

—Son los hijos que Dios le ha concedido a tu siervo —respondió Jacob. […]

—¿Qué significan todas estas manadas que han salido a mi encuentro? —preguntó Esaú.
—Intentaba con ellas ganarme tu confianza —contestó Jacob.
—Hermano mío —repuso Esaú—, ya tengo más que suficiente. Quédate con lo que te pertenece.

Esaú no guardaba rencor en su corazón. Había perdonado a Jacob. Lo más sorprendente es que Dios a ambos los había hecho ricos. El que Jacob fuera elegido por Dios no significaba que a Esaú lo abandonaría o lo haría pobre, sino que significaba que de la descendencia de Jacob provendría el Salvador de la humanidad.

Pero Jacob no estaba tan equivocado. Pese a que había errado en pensar en que su hermano podría guardarle rencor después de 14 años y no conocer su corazón, no estaba equivocado en buscar el favor de su hermano. Jesús dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda”. Esto es precisamente lo que hizo Jacob. Primero buscó reconciliarse con su hermano. Es importante que no tengamos rencillas pendientes con nuestros hermanos, nuestros amigos y la comunidad, en general. Todo lo que atamos en la tierra es atado en el Cielo y todo lo que desatamos en la tierra es desatado en el Cielo.

Debemos perdonar a quienes nos ofenden, debemos orar por quienes nos maldicen, debemos colocar la otra mejilla. Ese es el mensaje de Cristo. ¡Cuánta falta le hace a nuestro mundo este mensaje!

Esaú, de alguna forma, fue enseñado por Dios, y aprendió a perdonar a su hermano. Tal vez ni siquiera lo mataría desde un principio, sino que podría haberlo amenazado por un arrebato del momento. O tal vez Dios suavizó su corazón en esos 14 años y le enseñó lo correcto. No lo sabemos. 

La venganza en nuestros tiempos, se cree que es buena. El rencor se ve como algo digno. La ira se fomenta. La violencia se alimenta. Pero nosotros, como cristianos, debemos ser luz a este mundo e ir en contracorriente. Esa luz no proviene tanto de nuestros actos (siempre nos equivocamos), sino que proviene de Cristo. Jesús resplandece en el corazón de sus discípulos.

Sin embargo, creo que hay algo más maravilloso: el perdón de Dios. Cuando Jesús estaba siendo crucificado, perdonó al criminal que se encontraba a su lado y le dijo: “Amén, estarás hoy conmigo en el Paraíso”.  No importa qué tan grave es tu falta. Dios ofrece gracia infinita para perdonarte. Dios no es como un gerente general que te despide si no cumples los objetivos o te equivocas gravemente. Jacob siempre es recordado en la Biblia como el elegido de Dios, pese a haber engañado a su hermano, pese a haber aprovechado un momento de debilidad en Esaú y “comprarle” la primogenitura. Cuando Dios elige, lo hace por gracia y no por méritos.

Para terminar, les dejo una canción de tobyMac: un cantante cristiano contemporáneo. La canción se llama “Forgiveness”. Les escribiré y traduciré lo que dice el coro (es muy extensa para traducirla entera). 

‘Cause we all make mistakes sometimes [porque todos cometemos errores a veces] / And we’ve all stepped across that line [y todos nos hemos salido de la línea de lo correcto] / But nothing’s sweeter than the day we find [pero nada es más dulce que el día en que encontramos] /Forgiveness, forgiveness [el perdón] / And we all stumble and we fall [y todos nosotros nos tropezamos y caemos] / Bridges burn in the heat of it all [los puentes arden en el calor de todos] / But nothing’s sweeter than the day, [pero nada es más dulce que el día] / sweeter than the day we call [nada es más dulce que el día en que invocamos perdón] / out for forgiveness

No matter how lost you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán perdido estás. No estás tan lejos] / No matter how hurt you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán herido estás. No estás tan lejos] / No matter how wrong you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa cuán equivocado estás, no estás tan lejos] / No matter who you are, you’re not that far, you’re not too far [No importa quién eres, no estás tan lejos] / From forgiveness [del perdón] / Ask for forgiveness [Busca el perdón]. 

El diezmo no es bíblico

Hoy quiero hablar de una de las teologías más extendidas en algunas iglesias: la teología del diezmo. Específicamente, la creencia de que debes dar el 10% de tu sueldo porque la Biblia lo dice. En este artículo explicaré por qué el diezmo —al menos como lo entienden los pastores evangélicos— NO es “bíblico”.

Para empezar, ¿qué significa diezmo?

Según la RAE: “Parte de los frutos, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la Iglesia”.

¿Está claro?, ahora vayamos a la Biblia.

Quienes dicen que el diezmo es bíblico se aferran de un pasaje de la Biblia que es Malaquías capítulo 3,8-10. Se los presento a quienes no lo conocen:

¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?” En los diezmos y en las ofrendas.  Ustedes —la nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

Pongamos esto en contexto. ¿A qué templo se refiere? ¿A qué casa se refiere? ¿Se refiere a los miles de templos evangélicos que se han construido en décadas? ¿A cuál de todos los templos debemos dar el diezmo entonces o es que deberíamos dar a todos esos templos? ¿Será que este pasaje se refiere al único Templo de Jerusalén en Israel? Pues sí, inteligente lector: se refiere al Templo de Jerusalén. Por cierto, un templo que está destruido (Jesús mismo profetizó su destrucción).

Jesús salió del Templo y, cuando ya se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del Templo. Respondiendo él, les dijo: —¿Veis todo esto? De cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada. (Mt 24,1-2).

Pero sigamos con el estudio bíblico de los diezmos. Esta vez, leamos Deuteronomio 14,22-29.

Cada año, sin falta, deberán ustedes apartar la décima parte de todo el grano que cosechen. De esa décima parte de trigo, de vino y de aceite, y de las primeras crías de sus vacas y ovejas, comerán ustedes delante del Señor su Dios, en el lugar que él escoja como residencia de su nombre, para que aprendan a reverenciar siempre al Señor. Y si el Señor los bendice, pero ustedes tienen que hacer un largo viaje para llevar esa décima parte por vivir muy lejos del lugar que el Señor ha escogido para poner allí su nombre, entonces venderán ustedes esa décima parte y el dinero de la venta lo llevarán al lugar que el Señor haya escogido. Con ese dinero comprarán allí lo que crean más conveniente: bueyes, ovejas, vino o cualquier bebida fermentada; en fin, lo que ustedes quieran, y lo comerán allí, delante del Señor su Dios, y harán fiesta junto con su familia. No desamparen nunca a los levitas que vivan en su población, ya que a ellos no les ha tocado tener su propia tierra como a ustedes. Cada tres años deberán ustedes apartar la décima parte de su cosecha del año, y almacenarla en su ciudad, para que cuando vengan los levitas, a quienes no les ha tocado tener su propia tierra, o los extranjeros que viven entre ustedes, o los huérfanos y las viudas, puedan comer hasta quedar satisfechos. Así el Señor su Dios los bendecirá en todo lo que hagan.

Si nos ponemos rigurosos con la Biblia (como lo hacen algunos pastores) ¿significa que debemos darle el 10% de nuestros granos, trigo, vino y aceite que cosechemos? Pues, que yo sepa, ninguno de mis conocidos cosecha nada. Nadie tiene campos. Vivo en una zona urbana. Además, en este tiempo no hay levitas. Los levitas eran una de las doce tribus de Israel. Que yo sepa —perdonen si me equivoco— ninguno de los pastores evangélicos desciende de la tribu de Leví.

Yo digo que este pasaje, interpretándolo en contexto, quiere decir que ayudemos a las personas necesitadas: huérfanos, viudas, vagabundos, amigos con problemas económicos, familiares con necesidades.

Ahora, pasemos al siguiente argumento: ese lo encontramos en Jesús.

Para empezar, Jesús no pedía diezmos ni ofrendas, pese a ser el Hijo de Dios. No pasaba su tiempo construyendo templos, sino que habló de que sería destruido el Templo de Jerusalén. Sin embargo, también hay referencias de él hablando de dinero. La diferencia es que el dinero no lo pedía para él. Curiosamente, tampoco decía que el dinero lo llevaran al Templo. Decía que el dinero se lo dieran a los pobres.

Jesús le dijo: —Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Al oír el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. (Mt 19,21-22).

Hoy, sin embargo, vemos algunas iglesias obsesionadas con crecer y multiplicarse por el mundo. Quieren construir cada vez más templos. Algo que nunca hizo Jesús. Jesús no estaba interesado en pegar ladrillos. Jesús no estaba interesado en que el dinero se lo dieran a él. De hecho, él no tenía ni donde recostar su cabeza (lean Mt 8,20).

¿Qué hacía Jesús? Se dedicaba a sanar, hacer milagros, resucitar muertos, enseñar, alimentar a 10 mil personas. Hoy ¿quién hace sanaciones, o al menos quién al menos nos habla de la fe de que Dios nos puede sanar? ¿Qué guía hoy nos habla de fe? ¿Qué guía nos alimenta, ya sea con Palabra de Dios, o con panes y pescados? Lo único que se escucha en algunas iglesias es de economía, de estrategias de marketing, cómo captar más adeptos. Usan un lenguaje similar al empresariado. El miembro de la iglesia se transforma entonces en un número que les dará una cierta cantidad de dinero. El feligrés ha dejado de ser persona a los ojos de algunos líderes.

Yo no predico que no sean generosos. No predico que no donen. Solo digo que den dinero a quien de verdad lo necesita. El dinero no lo necesitan templos lujosos. El dinero lo necesitan personas; lo necesitan los niños que aún no nacen en China (si los padres no tienen dinero los obligarán a abortar); los niños de África que mueren de hambre; lo necesitan las fundaciones que cuidan huérfanos, viudas, etc. Si ayudan, la Biblia dice que serán recompensados. Pero háganlo, sobre todo, con alegría. Dios quiere que disfrutemos. Dios quiere que compartamos y seamos felices.  La vida no se trata de un porcentaje. La vida es para ser vivida.

La masturbación

“La masturbacion es un hecho moralmente reprobable. Un sacerdote no debe incurrir en ese acto. [La masturbación] Está prohibida para un laico, sea soltero o casado. No significa que no suceda, pero no todas las cosas que suceden son buenas”. – Cardenal Jorge Medina Estévez.

El Cardenal Medina estudió Biología y se doctoró en Teología. No puedo entender cómo una persona que estudió temas tan interesantes hable de temas irrelevantes como la masturbación o si la performance de Madonna es impura u ofende a Dios (como lo hizo en el 2008).  Aquí descubrimos que la preparación formal no significa nada si esta persona no cultiva su espíritu autónomamente. Ciertamente, he escuchado personas con mucho menos estudios hablar de temas más interesantes y de mejor gusto.

Yo escucho a Madonna. Creo que es una buena artista. No es mi favorita, sin embargo, la encuentro talentosa. No creo que ofenda a Dios. Creo que a quienes trata de escandalizar es a los sacerdotes moralistas y condenadores, pero no a Dios. Ahora, pasando al tema del título de esta columna… La Biblia no habla acerca de la masturbación. No es que a Dios le cause pudor hablar sobre temas sexuales. De hecho, la Biblia está lleno de códigos de comportamiento sexual, sin embargo, se omite rotundamente el tema de la masturbación. ¿Por qué? A DIOS NO LE INTERESA.

Entonces, ¿a quiénes les interesa este tema? ¿Por qué siempre sale a flote? Porque a los “religiosos” les encanta atormentar la vida de las personas. Le encanta hablar de estos temas a líderes en iglesias evangélicas o pastores que les gusta darse aires de santidad. Creen que edifican, pero lo único que hacen es destruir la sanidad mental de los feligreses.

¿Significa esto que Dios no se interesa en la moral sexual?

La respuesta es: ¡No! A Dios sí le interesa la moral sexual, pero no solo la sexual, sino todo tipo de moral. Le interesa que nos comportemos bien porque somos el templo del Espíritu Santo. La Torá dice: “No cometerás adulterio”. Jesús nos dice que cualquiera que mire a otra mujer, codiciándola, ya ha adulterado. La Torá dice: “No matarás”. Jesús nos dice que cualquiera que odie a su prójimo, ya lo ha matado.

¿Significa esto que somos pecadores?

Pues, sí. Si rompemos solo una ley, hemos quebrantado toda la ley.

¿Significa esto que no tenemos salvación?

Tenemos salvación. Para eso Jesús se sacrificó en la cruz: para redimirnos, para lavarnos, para limpiarnos de todo pecado. Tenemos cabida en el reino de Dios. Tenemos cabida porque Jesús ha venido a sanar a los enfermos y no a los sanos. ¿Eres pecador? A ti ha venido Dios.

“Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos”. (Hebreos 4,16). 

Más allá de la orientación sexual

—Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios. Porque Juan [el bautista] fue enviado a ustedes a señalarles el camino de la justicia, y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. E incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle. (Mateo 21,31-32).

Jesús afirmó que las personas con peor reputación de la época: los recaudadores de impuestos y las prostitutas iban primeros al reino de Dios. Es que generalmente las personas que han sido discriminados,  maltratados y menospreciados son quienes están más abiertos a recibir el mensaje de Dios.

Hoy, tal vez, las personas más discriminadas son los homosexuales. Pero no me refiero a aquellos que disimulan tanto su condición que parecen heterosexuales. No hablo de aquellos que hoy aparecen en campañas y en TV con vestimentas de buen aspecto, que son del gusto de la mayoría, tienen mucho dinero, buenos trabajos y cuentas en Twitter con más de 20 mil seguidores. No, no hablo de ellos.

No me malinterpreten. Un gay siempre es discriminado por ser gay, pero los que se visten con ropas de “buen gusto”, generalmente reciben solo un tipo de discriminación. Quienes no se visten como todos, quienes no hablan como todos, no solo reciben la discriminación innata a la orientación sexual, sino que también reciben ataques desde el clasismo, desde el odio a la diferencia, desde el odio a los más débiles e ¡incluso otros homosexuales los discriminan!

Les quiero hablar de la discriminación más cruel. Les quiero hablar de travestis y transexuales. Les hablo de hombres homosexuales que son llamativos, histéricos, “locas” —como les llaman algunos— y que, generalmente son de escasos recursos. Hablo de aquellos gay que se visten de rosado o atuendos de mujer. Hablo de aquellas lesbianas con cuerpos macizos, rasgos gruesos en el rostro, musculosas y cuerpos similares a los de un hombre: no con aquellas lesbianas con las que algunos hombres fantasean.

Quiero hablar de las personas a las que alguna vez hemos mirado de reojo y con desprecio. Quiero hablar de las personas que no aparecen en spots de TV o Youtube y de aquellos que no reciben un buen trato en algún lugar. Tal vez nos hemos sentido superiores a ellos. Tal vez nos hemos sentido con mayor educación, mayores recursos o mejor sentido de la estética. Muchas veces no les damos el trato adecuado. ¿Cuál sería ese trato? ¿Acaso un trato especial? No. Debiera ser el trato que les damos a todos (ello es no discriminar). Ellos son tan humanos como nosotros: lloran como nosotros, ríen como nosotros, sufren como nosotros, sienten como nosotros.

Es importante que seamos humildes para recibir a Dios en nuestro corazón. Debemos dejar atrás conductas discriminatorias, despectivas, clasistas y arrogantes. Debemos tener amor al prójimo y aceptar a los demás. Y, lo más importante, es amar a Dios por sobre todas las cosas. 

Les dejo un vídeo que trata este tema de forma dramática y cómica a la vez. Puede que el vídeo no sea de su gusto, no lo sé. Yo creo que califica como para mayores de 14 años. Pero no se asusten: no aparecen escenas de sexo. Otra cosa: está en inglés. No obstante les puedo contar de qué trata.

El vídeo parte con un hombre de rasgos asiáticos que desea contratar una prostituta. Solo tiene 73 dólares. Al momento de llegar la prostituta se sorprende al ver que es un hombre vestido de mujer y que se siente mujer. Se hace llamar blueberry. Lo demás descúbranlo ustedes en el link.

Vengan todos

Todos son bienvenidos en este lugar: el comunista y el capitalista; el agnóstico y el que duda; el inconstante y el que duda; el indie y el pop; el bonito y el feo; el pecador y el santurrón. Vengan todos. Este lugar no hace exclusiones ni diferencias. Aquí no hay usuarios VIP. Aquí no hay preferencias para un grupo especial. Vengan asiáticos, europeos, latinos, australianos, africanos, americanos.

Tenemos a un sumo sacerdote. Este no es alguien indolente, sino alguien que es capaz de compadecerse de nuestras debilidades. Jesús te dice que su carga es ligera y liviana su carga. No quiere que quedes fuera de su reino.

Dios me ha encomendado a anunciarles el evangelio. ¿En qué consisten las buenas noticias? Que el reino de Dios ha llegado. No te invito a un reino de esta Tierra. Te invito a un trono celestial. ¿Deseas entrar?

Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. (Hebreos 4,14-16).

Les dejo esta canción de Silvio Rodríguez, en que el mensaje calza con la invitación que yo planteo.

Vamos a andar en verso y vida tintos, levantando el recinto del pan y la verdad. Vamos a andar matando el egoísmo para que, por lo mismo, reviva la amistad.

Vamos a andar hundiendo al poderoso, alzando al perezoso, sumando a los demás. Vamos a andar con todas las banderas trenzadas de manera  que no haya soledad.

Vamos a andar para llegar a la vida.

—Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.  (Juan 14,6).

耶稣说:“我就是道路、真理、生命。若不借着我,没有人能到父那里去。(Juan 14,6).