El mejor amigo del hombre

Mucho se habla de Dios, pero erradamente. Por eso he decidido contarles lo que Dios no es: Dios no es un juez injusto, Dios no es nuestro enemigo, Dios no es una energía, no es una idea, una emoción ni un sentimiento. Dios no es pasión. Dios no es ilusión.

Entonces, ¿quién es Dios? Nuestro Dios es único. No hay otro como Él. No hay un ser que se le parezca en todo el Universo. Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Pero algo mucho más importante es que Dios es el mejor amigo del hombre… Y de la mujer.

Dice la Biblia en Éxodo 33, 3: “Y hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo.

Dios no nos ve meramente como siervos, sino como amigos porque nos ha dicho sus planes, sus órdenes, sus mandamientos. Debido a que Dios es Persona y Amigo, es que debemos y podemos comunicarnos con Él. Mucha gente olvida esto y deja de lado su relación con Dios. Deja de hablarle. Si es nuestro amigo debemos decirle nuestras ideas, nuestros pensamientos, contarle sobre nuestra vida, contarle sobre nuestros deseos. Muchos hemos subvalorado la amistad con Dios. Cuando no oramos, cuando no conversamos con Él, estamos subvalorando Su amistad. Además, debemos estar atentos a lo que Él nos dice. De eso se trata la comunicación: decir y escuchar… Y amar.

No obstante, Dios no solo se nos revela como un amigo, sino también como un Padre. Mas no solo como un padre, sino como nuestro Papito. Es decir, podemos ir a refugiarnos en Su abrazo, en Su cariño, en Sus palabras amables. Podemos pedirle regalos (no merecemos algo), podemos pedirle todo lo que necesitamos y también lo que deseamos. Podemos dejar de preocuparnos, ya que podemos pedirle a Él que se encargue de solucionar lo que no tiene solución. Si perdonamos a quienes nos ofenden, sabemos que si Le pedimos perdón nos perdonará. Sabemos que no estamos solos en el mundo, ya que hay Alguien que nos respalda. Hay Alguien que nos defenderá y nos hará justicia.No debemos preocuparnos nosotros de la venganza, ya que de la Justicia se encarga Él.  Nosotros solo debemos encargarnos de amar, perdonar y hacer el bien a nuestro prójimo (aunque el prójimo nos haga el mal). Aprovecho de agregar que el prójimo no son los animales (está de moda amar a los animales y odiar a las personas), sino los seres humanos.

Dios es el mejor amigo de la humanidad. Jesús es lo mejor que tenemos en esta vida y en la venidera. No despreciemos su hermoso regalo. Despreciar el regalo de la salvación es lo más necio que una persona puede llegar a hacer. Aceptarlo, por otro lado, es lo más sabio y hermoso que a una persona puede llegar a hacer.

No todo lo que nace en pecado es necesariamente malo

No todo lo que nace en pecado es malo, mas no me malinterpreten: el pecado es malo, yo odio el pecado; pero no hay que perder de vista que Dios tiene el poder de cambiar el destino de todo y todos. Él hace nuevas todas las cosas (Ap. 21, 5). Además, no hay nada en la creación que sea absolutamente malo. Vivimos en un mundo corrompido por el pecado, pero creado por Dios. Hay algunos que piensan que el cuerpo es malo, el sexo es malo, los placeres son malos, los pensamientos son malos, las creaciones son malas; olvidando que Dios creó el cuerpo humano, el sexo, el placer y la mente.

Hay personas que piensan que el alma es buena y que el cuerpo es malo. Esto es falso. La verdad es que tanto el alma como el cuerpo son buenos, es solo que estamos contaminados por el pecado. Precisamente, por esta razón vino Jesús a la Tierra: para liberarnos de esta condición de pecado en la cual existen quienes aún no reciben el regalo de su salvación mediante el sacrificio de Jesús en la cruz. Si no recibimos la salvación de Cristo, estamos en la misma situación que un genocida, violador, asesino (y lo peor que puedan imaginar), ya que quien quiebra un solo de los mandamientos ha quebrantado toda la Ley (Santiago 2, 10).

Pero continuemos con la idea principal.

Dios se encarnó por medio del Espíritu Santo en una mujer imperfecta: María. Ella era pecadora como todos nosotros, aunque también fue bendita entre las mujeres (Lc 1, 28). Hay una religión que inventó que María fue concebida sin pecado. Uno de los feriados legales es por esta razón: la Inmaculada Concepción (8 de diciembre). Este fecha no trata de la concepción de Jesús, sino de la concepción de María; sin embargo, esto es falso. No es lo que aparece en la Biblia, es solo un dogma humano. No obstante, lo que yo quiero resaltar es que Dios no eligió una mujer sin pecado, no eligió un ángel tampoco. Dios se encarnó en una descendiente de Adán y Eva, quienes fueron los responsables de traer el pecado al mundo.

Yendo más atrás, podemos ver que el linaje del cual nació Jesús, debía ser el linaje de David. El rey David fue un hombre de Dios y de fe, de eso no hay duda. Sin embargo, no era perfecto. Su descendencia Real fue fruto de una relación con una mujer casada (Betsabé), por tanto, provenía de una relación que violaba el séptimo mandamiento (“No cometerás adulterio”). Sin embargo, ese hijo sería el hombre más sabio que haya existido en la historia: Salomón. Hay sectas diabólicas que creen que lo que nace en pecado debe ser eliminado, pero Dios siempre ha prohibido los sacrificios humanos.

Lo que nace en pecado no es malo. Si fuera por ello, todos seríamos aborrecibles ante Dios; sin embargo, Dios nos ama. Dios tiene poder para transformar algo corrompido en algo bueno. De hecho, eso es lo que hará, cuando vuelva por segunda vez. Transformará el universo en una Nueva Tierra y Nuevo Cielo. Y nosotros mismos, quienes somos discípulos de Jesús, seremos transformados y ya no conoceremos más el pecado.

La importancia de los Diez Mandamientos

El cristianismo, a lo largo de su historia, pero especialmente en los últimos siglos, ha cometido un grave error. Este consiste en haber menospreciado la Torah (ley del antiguo testamento o antiguo pacto). El hecho de que ahora exista un nuevo pacto no implica que los mandamientos ya no sean importantes. El nuevo pacto no invalida la ley, ya que la Biblia dice que Dios pondrá la ley en nuestros corazones (Hebreos 10, 16).
Para entender mejor la importancia de los Mandamientos, leamos este pasaje:
Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca. Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades. (Deuteronomio 11, 18-20 NVI).
¿A qué se refiere a que debemos pegarnos en la frente sus mandamientos? A que la ley divina (Torah) debe gobernar nuestros pensamientos. ¿Qué significa que debamos atarlos a nuestras manos? Que la ley divina debe estar presente en nuestros actos. La ley debe impregnar nuestro hogar y nuestra ciudad. De esta forma, nos irá bien y estaremos haciendo la voluntad divina. Es tan importante esto que me escandaliza que los cristianos desconozcan los 10 mandamientos. (Hice una mini-encuesta y pregunté a cristianos si conocían los mandamientos y ninguno fue capaz de decírmelos de memoria). Estoy decidido a que esta realidad cambie, por lo cual abora siempre los enseñaré en los estudios bíblicos presenciales y en mis posts online.
Empezaré hoy mismo, pero hoy solo me remitiré a los dos primeros mandamientos. En otras columnas analizaré los siguientes. La idea es que los escudriñemos y comprendamos bien.
El primer mandamiento es: “[El Señor dice:] No tendrás otros dioses además de mí”.
Aquí talvez muchos digan que no tienen otros dioses. Tal vez me digan (o estén pensando): “Yo no adoro a Zeus, Isis o a Osiris, solo adoro al único Dios, entonces yo obedezco el primer mandamiento”. Yo les digo que está bien y los felicito si no adoran a esos dioses y solo adoran al Señor. ero no por esto significa que no tengan otros dioses. Sin embargo, los invito a meditar bien. Piensen si Dios es lo más importante en sus vidas; revisen en su corazón si es que existe algo más importante que Dios porque de ser así, entonces sí tienen otros dioses. Si existe algo o alguien que amen con más fuerza que a Dios —ya sea un pariente, un amigo, una ideología, una carrera universitaria, una mascota o ustedes mismos—, entonces están violando el primer mandamiento. Recuerden que Dios le dijo a Abraham que sacrificara a su propio hijo y Abraham no se lo negó. Obviamente al estar a segundos de sacrificarlo apareció Dios diciendo que no lo matara. Solo se trataba de una prueba, la cual Abraham (el padre de la fe) pasó con éxito.
Debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser, con todo nuestro corazón. Si no hacemos esto, entonces estamos rompiendo el primer mandamiento y quien rompe uno solo de los mandamientos ha quebrantado toda la ley.
El segundo mandamiento dice: “[El Señor dice:] No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso.” (Deuteronomio 5, 8-9). 
Muchas personas estarán pensando: “Yo no me inclino frente a imágenes como un Buda o frente a imágenes de dioses indios o no adoro árboles”. Está bien, pero ¿están seguros que no violan el segundo mandamiento?
Entre aquellos que les gusta la tecnología ¿no tendrán imágenes que idolatren? Piensen, por ejemplo, en la manzana de Apple o en el pingüino de Linux. Son imágenes que pegan en fondos de perfil en internet o pegan en los parabrisas de vehículos. ¿Las estarán idolatrando? Entre aquellos que les gusta el fútbol, piensen en si idolatran símbolos de sus clubes favoritos.
Yendo un poco más allá. Piensen y revisen su hogar y vean si es que tienen imágenes de “santitos”, “animitas”, la virgen María u otros. Mediten si se han fabricado o si tienen imágenes a las cuales idolatran.
Para concluir me gustaría dejarles el mensaje de que debemos recordar siempre los mandamientos y tenerlos presentes en nuestra vida. Debemos aprenderlos, memorizarlos, interiorizarlos a tal punto que estén como atados a nuestras manos y pegados en nuestra frente, de esta forma, estaremos escuchando y poniendo por obra la Palabra de Dios.

Las iluminadas

En Chile hay una polémica debido a un show en la TV llamado “Las iluminadas”. Dicen que el programa se burla de los evangélicos. ¿Debieran los evangélicos sentirse ofendidos por un show de TV? Opino que no. Pese a que no soy evangélico, fui enseñado en una iglesia evangélica similar de la que se ríe este sketch.

Hace poco tiempo atrás hubo una polémica similar por el Jesús de un programa de humor llamado “Club de la comedia”. Intentaron censurarlo, sin éxito.

Hace solo dos días vi un stand up de Ricky Gervais en que se ríe de cosas que aparecen en la Biblia. La verdad es que me reí. No me enojé. Es que es distinto a que se rían de una persona a que hagan reír en un show. Un stand up o un sketch no es bullying.

Sin embargo, hay cosas que sí me molestan. Me molestan las mentiras de las iglesias. Me molesta cuando las iglesias se ríen de las personas. Me molesta cuando obligan a la gente a donar el 10% de su sueldo aludiendo a un pasaje bíblico, pero sacándolo totalmente de su contexto. Me molesta cuando algunos sacerdotes abusan de menores y tapan sus faltas. Me molesta cuando la iglesia miente descaradamente. Me molesta la mentira, el robo, el odio.

No me molesta un show que solo pretende hacer reír. Creo que están dirigiendo los dardos a las personas equivocadas. Si vamos a molestarnos como cristianos, molestémonos con quienes han convertido a la iglesia en una cueva de ladrones. Molestémonos con aquellos que dicen que la masturbación es un pecado. Molestémonos con aquellos que condenan a otros por sus vidas sexuales.

Preocupémonos o enojémonos cuando las iglesias se ríen de las personas y no tanto cuando las personas se rían de las iglesias.

La ira de Dios existe. Es algo bíblico. Pero cuando se enoja Dios no es a causa de humoristas. Dios se enoja con guías ciegos, se enoja con pueblos que adoran imágenes o ídolos, se enoja con personas que no lo siguen, se enoja con naciones que exterminan a sus hijos, se enoja cuando asesinan, cuando roban, cuando no aceptan su Palabra, cuando persiguen a sus enviados.

Algún día (solo el Padre sabe la fecha) Cristo vendrá nuevamente a la Tierra, pero ya no volverá como cordero, volverá como Rey y Juez. Ahí separará a los corderos de los cabritos. Unos se irán con él, otros se irán al infierno. Mientras eso no suceda, no estemos enjuiciando a las personas. Estamos en el tiempo de la gracia.

Libérate

»Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga “Fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego.

 »Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,  deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante.

Esto que he citado es un pasaje del Nuevo Testamento (Mateo 5:21-26). Es dicho por Jesús. De este pasaje se puede entender que Jesús no viene a abolir la ley sino a cumplirla. Pero no solo la cumple, sino que también la radicaliza, critica y supera. Muchos se sienten tranquilos porque no han asesinado o robado a alguien. Pero no es tan simple. Quien falla en uno de los mandamientos, falló en todo. No se trata de sacarse un azul. Esto es aprobar o reprobar. Por esta razón es tan necesaria la sangre de Jesús para que seamos perdonados. Para Dios somos asesinos y adúlteros si no nos arrepentimos y pedimos que seamos perdonados por la sangre de Cristo.

¿Conocen la historia de Caín y Abel? Eva dio a luz a Caín, luego dio luz a Abel. El primero se dedicaba a trabajar la tierra, el segundo pastoreaba ovejas. El Señor se alegraba con la ofrenda de Abel, mientras que con la ofrenda de Caín no. Caín primero debía hacer lo bueno y amigarse con su hermano para que Dios se agradara, pero Caín le guarda enojo y envidia a su hermano. Dios le dice a Caín que él podía dominar ese sentimiento (Gen. 4,7). Nosotros somos dueños de nuestros sentimientos y no esclavos de ellos.

Probablemente Jesús hace referencia a este episodio cuando da esta enseñanza. Jesús habla de una ofrenda, precisamente. Muchas veces nosotros somos como Caín: vamos a Dios, pero con un corazón enojado con nuestro hermano, con nuestro amigo, nuestra pareja, nuestros padres, y nuestra ofrenda no es bien recibida porque tenemos algo pendiente. Nuestra petición no es bien recibida porque aún no tenemos paz en nuestro corazón. Dios nos dice que primero hagamos ese trámite pendiente. Es necesaria la reconciliación. Es necesario hacer la paz.

Yo sé lo que es el resentimiento porque sé lo que es haber sufrido. Sé lo difícil que es perdonar a aquellos que nos hacen mal. Pero si solo pidiéramos o deseáramos el bien a aquellos que son nuestros amigos, ¿qué diferencia habría entre nosotros y el mundo? Dios nos llama a diferenciarnos del mundo. Tenemos que ser mejores, tenemos que ser perfectos como nuestro Dios es perfecto. En esta Tierra no creo que lo lograremos, pero en el Cielo sí. De todos modos, debemos esforzarnos a lo sumo.

Si alguien les hizo daño, perdónenlo. Si ustedes han hecho daño a alguien vayan y pidan perdón antes de que la otra persona pida justicia, ya sea a Dios o a los tribunales. Es necesario que estemos en comunión con las personas de nuestro alrededor para estar en comunión con Dios. Si estamos en paz con ellos, estamos en paz con Dios. Si los amamos a ellos, entonces amamos a Dios. Si los perdonamos a ellos, entonces Dios nos perdona.

Mi mensaje para ustedes es que se liberen. Desaten las amarras, desaten las ataduras de rencor, enojo, envidia y resentimiento. Al desatar aquello permitirán que las bendiciones lluevan del Cielo. Muchos de ustedes probablemente han sufrido mucho. Talvez debido a una ex pareja, talvez debido a un amigo que les ofendió, talvez debido a una persona perversa. No importa la gravedad de la falta: perdonen. Es la única forma de que veamos la gloria de Dios. Es la única forma para que Dios nos perdone. Es la única forma para que Dios nos bendiga y envíe la respuesta a nuestras peticiones y acepte nuestra ofrenda de amor hacia Él.

¿Qué es la teología?

La teología es la sistematización de nuestras creencias.

Las personas suelen tener diferentes puntos de vista respecto de esta. Veamos y analicemos.

Hay algunos que dicen vivir cómodos y no desean estudiar teología o leer la Biblia. Dicen creer en Dios “a su manera”. Esta es una de las posturas más peligrosas porque ¿qué sucede si “tu manera de creer” no es la correcta? Vivirías toda tu vida equivocado, tal vez creyendo en el dios equivocado y obrando erradamente, en cuyo caso irías a la perdición.  Sinceramente no encuentro sensato este punto de vista.

Existen otras personas que dicen no necesitar de la teología debido a que han tenido encuentros profundos con Dios. Al tener un encuentro con Dios ellos encuentran tan frío estudiar en letras lo que ellos han experimentado en su alma que encuentran inútil su estudio. Esta es una postura egoísta, ya que ese encuentro necesita ser compartido con la comunidad. La Biblia, que es una especie de libro de teología, se formó en base a la experiencia de muchas personas que decidieron compartir lo que habían vivido. Si todos hubieran actuado de esta forma egoísta hoy no tendríamos Biblia.

En la Biblia, el mejor libro de teología, vemos el encuentro con Dios que vivieron muchas personas de distintas épocas. De esta forma hoy nos podemos nutrir de estos encuentros y podemos entender mejor a Dios, sus leyes y su amor por nosotros. Además, no debemos perder de vista que hay personas que han tenido su encuentro con Dios leyendo este libro o escuchando las enseñanzas que otro aprendió de este. La Biblia es un libro especial: es una colección de libros inspirados por el Espíritu Santo. Ha ayudado a millones y millones de personas.

¿Al haber dicho todo esto significa que promuevo todas las escuelas teológicas o a todos los teólogos? No, para nada. Existen escuelas de teología que se dedican solo a desmenuzar la Biblia (y a Dios) y diseccionarla como si fuera un insecto. El problema de esto es que aquellas escuelas han perdido el principio de toda sabiduría: el temor del Señor. Muchos estudiantes de teología se vuelven ateos o agnósticos dentro de las aulas de estas escuelas.

¿Cómo se debe entender la teología entonces? Para que se lleven la idea correcta de teología que les quiero transmitir les daré un ejemplo.

Imaginen un joven de 21 años (digamos que se llama Juan) que se enamora de una niña de 19 años (llamémosla Raquel). ¿Qué hará Juan? Empezará a preguntar a los amigos que tienen en compun si Raquel está comprometida, si tiene novio, etc. (Para la utilidad de este ejemplo, Raquel está soltera y sin compromisos). Luego preguntará qué música le gusta, qué libros le gustan, qué le desagrada. (En este ejemplo Raquel tiene buen gusto y le gustan bandas como Muse y Florence and The Machine y le gustan los libros de Sebastian Leroy, ella opina que es un excelente poeta). Juan sigue preguntando y averigua si le gustan las flores, cuáles son sus favoritas, cuál es su color favorito. De esta forma intentará conquistarla, tal vez llevándole de regalo un racimo con sus flores favoritas e invitándola a ver una película que sabe que le gusta. Raquel, se sentirá muy bien de que Juan se haya tomado la molestia de indagar en sus gustos con sus amigos en común. (Además, no habrá faltado el amigo en común que le haya dicho que Juan andaba preguntando por ella, por lo cual Raquel se habrá alegrado). Eso demuestra interés, demuestra pasión y demuestra inteligencia. Raquel se sentirá bien con el regalo que le hizo Juan y acepta su invitación de ir al cine. Verán la película, luego saldrán a caminar y probablemente esta relación tan simple inicialmente se transforme en amistad, luego se transforme en noviazgo y este noviazgo se transforme en matrimonio, en donde serán felices y tendrán muchos hijos.

¿Qué hubiera pasado si Juan hubiese querido creer en Raquel “a su manera”? Probablemente, en vez de llevarle lirios blancos (sus flores favoritas), le habría llevado un disco de death metal, por ejemplo, el álbum “Kairos” del grupo brasileño “Sepultura”. Raquel, finalmente habría rechazado la invitación y no hubiera existido matrimonio feliz ni hijos.

¿Qué habría sucedido si los amigos en común que ya conocían a Raquel no les gustara hablar de ella porque encontraran que aquello es “frío”? En ese caso, Juan, habría estado igual de perdido y le hubiera llevado un libro del escritor uruguayo Eduardo Galeano (autor que a Raquel le desagrada), en vez de un libro de Sebastian Leroy (su poeta favorito). Raquel hubiera rechazado la invitación de Juan y los amigos de él hubieran impedido que fuera feliz y que lograra estar con el amor de su vida: Raquel.

¿Qué hubiera sucedido si Juan solo se hubiera quedado con lo que los amigos de Raquel dijeron de ella? ¿Se podría decir que la conoce? Esto representa a las escuelas de teología. Hablan mucho de Dios, diseccionan la Biblia, pero poco conocen de Él, poco se comunican con Él. Es necesario que Juan, además de conocer por otros medios a Raquel, vaya y le hable directamente y la invite al cine o si no, es solo letra muerta. No hay vida en ello.

Dice la Biblia que debemos dar razón de nuestra esperanza a quien nos pregunte. Es decir, debemos instruirnos, estudiar, examinar. No conformarnos. Podremos salir de algún error que tengamos respecto a Dios o podremos sacar del error a otros. Los invito a estudiar teología libremente. Los invito a leer la Biblia: el mejor libro de teología.

Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. (1 Pedro 3,15).

Acerca del trabajo

Hay muchos puntos de vista acerca del trabajo. También hay muchos mitos. Aquí coloco algunas frases referentes a este tópico. Luego continuamos.

 

“Lo malo no es el trabajo, sino tener que trabajar” — Don Ramón (personaje de El Chavo).

“No muerdas la mano que te da de comer”— anónimo.

“El trabajo es un mal necesario que debe evitarse” — Mark Twain.

“Escoge un trabajo que ames, y no tendrás que trabajar ningún día de tu vida” — Confucio.

“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.” — Agustín.

“Trabajemos sin razonar, es el único medio de hacer la vida soportable.” — Voltaire.

 

¿Se sintieron identificados con alguna de las frases? ¿Han dicho alguna de ellas? ¿Las han escuchado alguna vez? Pues bien, empecemos con el análisis.

Trabaja inteligente

No trabajes duro. Trabaja inteligente.

El trabajo lo inventó Dios. Pese a lo que todos creen, Dios no lo inventó como un castigo para el hombre. Antes de que Adán pecara en el jardín del Edén ya se le había encargado que lo cultivara y lo cuidara (Gen. 2,15), asimismo le encargó que le pusiera nombre a los animales (Gen. 2,19). La diferencia después de que Adán pecara (desobedeció y comió del fruto del único árbol prohibido) fue el agotamiento que produce el trabajar.

Este agotamiento y trabajar con el sudor de nuestra frente no significa que debemos matarnos trabajando. ¿Para qué trabajar duro cuando podemos hacerlo de forma inteligente? [ver imagen]. De hecho, debemos tener cuidado de no ser consumidos ni devorados por el trabajo. Si uno se obsesiona se convierte en una adicción (personas trabajólicas).

Una de las frases que a mi juicio es la más alejada de la verdad, es aquella que dice de no morder la mano que nos da de comer. Debemos tener claro que no somos animales. Nuestros empleadores no son quienes nos dan de comer. No somos burros de carga. Somos personas con derechos y ya seamos empleados o cesantes Dios es quien nos da de comer… Siempre. No los hombres.

Mi invitación no es a la pereza, sino a encontrar un trabajo que amemos. Si uno lo ve de esa forma se da cuenta que es motivador y desafiante trabajar. Tal vez con la frase que más cercano me siento es con la de Confucio, no obstante, no creo que dedicarse a lo que uno ama implique que uno no se canse (en eso se confunde Confucio). Yo amo mi trabajo, sin embargo, me canso y me estreso igual. A veces me desespero, a veces me desaliento, a veces no veo frutos de mi trabajo y esfuerzo, lo que me entristece muchísimo. Cuando me ocurre esto recuerdo un pasaje de la Biblia que dice lo siguiente:

En una ocasión, estando Jesús a orillas del Lago de Genesaret […]. Los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar. Simón le contestó: —Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes. Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse. (Lucas 5,1-7).

Hay veces que lo damos todo, nos esforzamos, sudamos, nos entumecimos, nos acaloramos, y sin embargo, no vemos resultados. Eso fue lo que le ocurrió esa noche a Pedro. Él  se sorprende al escuchar que Jesús le dice que volvieran al lago y echaran las redes.

Pedro, el más impulsivo de los discípulos, reacciona tal vez con una mezcla de ironía, molestia y queja. Tal vez haya pensado que era ingenuo Jesús, puesto que él era rabino y no un experimentado pescador como él, ¿qué podría enseñarle Él? Quizá por eso le dice: “Hemos trabajado toda la noche”. Pero luego, reconsidera, se detiene a pensar y tal vez le es revelado que Jesús no solo era maestro de la Torá y de cosas espirituales, sino de todo el universo. Entonces con humildad y fe, dice: “En tu palabra, debido a que tú me lo mandas, debido a que tú me lo dices echaré las redes otra vez”.

Este pasaje es un mensaje para aquellos que están desalentados. Es un mensaje para aquellos que no han visto respuesta aún. Para aquellos que tal vez no han tenido el éxito que esperaban en su empresa. Para aquellos que tal vez no han sido ascendidos cuando sus jefes se lo habían prometido. Para aquellos que se ven en la obligación de salir a trabajar en algo que no desean, esperando que aparezca la oportunidad del trabajo soñado. Para aquellos que no saben cuál es su vocación; aquellos que nunca se han cuestionado qué querían ser en su vida y terminaron trabajando en lo primero que apareció, sin embargo, se sienten insatisfechos con sus actuales vidas.

El trabajo es una bendición de Dios. El trabajo es prosperidad. Si aún no hemos experimentado esto nos falta tener fe y persistir. Quizás nos hace falta apoyarnos más en Dios y menos en nuestras fuerzas. Debemos echar las redes en el nombre de Jesús. Si persistimos puede que esta vez, esta vez sí las redes salgan llenas, tanto que ni siquiera seamos capaces de llevarlas a tierra y tengamos que pedir ayuda. Es que cuando Dios responde, la respuesta es abundante. Dios no nos da migajas ni las sobras.

Aferrémonos de esta promesa divina:

¡Que el Señor te recompense por lo que has hecho! Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces. (Libro de Rut 2,12).

Demonología

Los demonios tienen algo así como centrales de inteligencia donde estudian, analizan y generan estrategias para combatir a los seres humanos y desviarlos de su fe en Dios. (Así como el ser humano, los demonios también tienen voluntad e inteligencia). En este artículo dilucidaré cuales son algunas de las estrategias de los demonios para que, de esta forma, estemos más atentos y aquellos que se encuentren en el error vean la Luz. ¿Les parece? Comencemos.

Partamos por la base de que el ser humano es religioso por naturaleza. El ser humano cree en divinidades hace milenios atrás. Antiquísimas civilizaciones ya tenían religión. La religión empezó incluso antes del sedentarismo. Todos tenemos una predisposición a creer en algo más allá de nosotros. Todos tenemos cierta “energía espiritual”. Los demonios han sabido bien cómo trabajar esta energía para desviarla de su verdadero objetivo: Dios.

Lo segundo que debes tener en cuenta para comprender este artículo es que estamos en una Gran Guerra Universal y en el planeta Tierra están las trincheras. Pero “no peleamos contra sangre ni carne, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6,12). Esta lucha no es contra personas, es contra lo que no podemos ver (aunque hay personas que han visto demonios). Debes elegir de qué lado estás. Hay un perdedor injusto y un ganador justo. Quien ya venció es Jesús. El demonio ya ha sido derrotado, pero intenta desesperadamente atraer gente a su derrota eterna.

Una de las estrategias más usadas por los diablos es que pensemos que no existen. De esta forma, no sufren ataques directos y se pueden introducir en tu mente estando desprevenido, dándote ideas fatales. Otra estrategia, para las personas que sí creen en su existencia, es el exigir veneración, haciendo pensar a la persona que le darán algo a cambio de adorarlos. Pero los demonios son mentirosos, astutos y malvados por excelencia: nunca nos darán algo, solo nos quitan. Hacen que la gente haga pactos con ellos, pero lo que la gente desconoce es que ellos nunca cumplen su parte del trato.

De seguro, el ateísmo debe haber salido de uno de los arduos trabajos de sus centrales de inteligencia. Sin embargo, el ateísmo es una simple fantasía. Las personas que se consideran ateas solo reemplazan un dios por otro. Los ateos suelen darle a otra cosa, por ejemplo las ciencias naturales, las características de Dios. Entonces, dejan que la ciencia controle sus vidas y dicen que esta todo lo sabe, todo lo puede (o al menos, tiene el potencial) y está presente en todo. Incluso existen profesantes del ateísmo: gente que es activista del tema. ¡Una vez leí en una noticia que planeaban hacer un templo del ateísmo! ¿Pueden imaginar una idea más contradictoria?

Existen personas con mucha fe (Dios da el don a algunas personas). A estos, los demonios les muestran los juegos de azar y les hacen creer que algún día ganarán un premio si juegan cierta combinación de números. Estoy hablando de personas que juegan todas las semanas con la esperanza de que “esta vez sí ganan el premio”. No se dan cuenta que después de desperdiciar su dinero, años después, nunca ganaron algo. Y mueren más pobres haciendo más rica a una institución. La probabilidad de ganar era menor de 1 en un millón, pero prefieren hacer este ritual en vez de ir y pedirle a Dios lo que necesitan. Se pueden llegar a burlar de alguien que le pide a Dios en oración que les conteste, pero no se dan cuenta de la locura matemática en la que viven ellos.

A otros les hacen poner su fe en unas cartas mágicas (tarot, etc.) haciéndoles creer que de allí provendrá gran sabiduría. El trabajo demoniaco en la lectura de cartas es que desvían la atención de la persona. En vez de creer en el maravilloso poder de Dios comienzan a creer en el supuesto poder de las cartas.

De los demonios han salido las más ridículas y estúpidas fantasías. Una de ellas es el racismo. Hay personas que creen son superiores a otras solo por tener ciertos genes y no otros. Sin embargo, el racismo ha sido tan atacado que la gente ahora no se siente atraída por este (dejó de ser popular), por lo cual, los demonios han tenido que crear otras ideologías más “suaves” como el clasismo.

El clasismo se ha radicado fuertemente en Chile. Se “crearon” dos grupos de personas: los ABC1 y los que no lo son. Supuestamente, unos escuchan música selecta y los otros reggaetón; unos leen El Mercurio, los otros leen La Cuarta; unos usan iPhone, los otros usan Android. El grupo ABC1 no se debe mezclar con la “chusma”. Solo deben juntarse con gente de sus mismos apellidos y de sus selectos círculos. Si uno lo analiza bien, los clasistas formaron una secta. Tienen un código de palabras: una jerga especial; un código valórico; si alguien desea entrar a su grupo debe poseer los contactos adecuados, los apellidos correctos, no importa cuántos méritos se tenga (inteligencia, ser hábil, ser buena persona, etc.).

Algo que se debe tener en cuenta para entender de demonología y su forma de operar es que los demonios solo entran a las personas que se lo permiten. Es decir, la responsabilidad no es de los demonios, sino del ser humano que le permitió cabida en su corazón (también conocido como mente o alma). Los demonios no tienen permitido entrar en un alma que los rechaza. Por otro lado, debemos estar conscientes de que los demonios son irrespetuosos, no aman a la humanidad, por lo cual no “golpean la puerta” para entrar en ti. A los demonios se les debe rechazar y no se debe dejar ninguna chance a la tentación. Dios, en cambio, sí es respetuoso y nunca te obligará a que creas en Él o a que lo sigas. Eso es lo magnífico de Dios: que sea tan poderoso y amoroso a la vez.

Te recomiendo que escojas como Dios a una Persona que dio su vida por ti y no alguien que quiere robar tu vida, engañarte o atormentarte. Aconsejo que te acerques a Jesús, ya que, aunque su camino es estrecho, con Él tendrás Vida. En el otro camino —más ancho— solo hay penumbra, muerte, oscuridad, vanidad y engaños.

Shake It Out! (¡Sacude la culpa fuera!)

Hoy les hablaré de la culpa. El título del artículo hace referencia a una canción llamada “Shake it out” de la banda inglesa “Florence and The Machine”. ¿Por qué esta canción? Ya veremos.

La culpa es, desde la psicología, la acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado. Me he dado cuenta que muchas personas viven en ese estado, con ese sentimiento. Lo llevan a cuestas porque les han enseñado a cargar con él. ¿Dónde se lo han enseñado? En la escuela, en la iglesia, los padres, etc.

Si es un sentimiento que está dentro de nosotros no creo que sea malo, pero creo que no se le ha dado el lugar correcto en nuestro interior. En este artículo me esforzaré por dejar a la culpa en “su” lugar.

Hay dos formas incorrectas de lidiar con este sentimiento: el ignorarlo y el sobrevalorarlo. Analicemos la primera forma.

Hay gente que vive sin atender a ese sentimiento: lo evaden, pero esas personas tienden a tomar actitudes autodestructivas e intentan castigarse —inconscientemente— por ese error que han cometido. Otras personas que no escuchan la culpa comienzan a actuar de forma indolente, como si nada les importara.

Ahora analicemos a quienes sobrevaloran la culpa.

Estas personas suelen recordar cada día lo que han hecho mal. Toman una actitud similar al duelo, pero de forma enfermiza, extendiéndolo de forma indefinida en el tiempo. Tienden a paralizarse: no actúan (lo cual es muy peligroso). No reaccionan. Dejan de hacer el bien, dejan de comunicar porque no se sienten dignos, no se sienten limpios. Viven con paranoias. Tal vez de la culpa provienen mucha de nuestras angustias.

Entonces, ¿para qué sirve la emoción de culpa? Sirve para aprender a reconocer equivocaciones. Sirve para tener una actitud humilde cuando se comete un error. Sirve para detenerse y hacer una autoevaluación y auto-examinarse. Lo importante es no detenerse en este sentimiento eternamente. Está bien admitir un error y vivir la emoción de culpa, pero no se puede vivir con ella todo el tiempo. Hay que aprender a perdonarse y saber que Dios nos perdona si nos arrepentimos. No es necesario arrepentirse dos veces. La primera vez que le pidamos perdón a Dios, lo obtendremos. Él no nos pedirá sacrificio porque para eso Jesús murió en la cruz: para perdonarnos.

Cuando nos equivocamos el mundo suele destituirnos. La empresa en que trabajamos por tantos años nos despide del trabajo, nos echan del grupo de amigos o una pareja se podría alejar para siempre de nosotros.

Las personas suelen carecer de misericordia, pero Dios es diferente.

¿Recuerdan cuando Pedro niega a Jesús tres veces? Pedro se sintió muy culpable por lo que había hecho. Jesús, mucho antes, había dicho que sobre esa roca (Pedro viene de petra, en griego) había de edificar su Iglesia, porque la iglesia está hecha de personas y no de ladrillos como nos han querido hacer creer. Luego de que Pedro lo niega, Jesús podría haberle quitado tal honor (ser la roca), pero en vez de eso le pregunta tres veces si lo ama y luego de que Pedro le respondiera la tercera vez: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.” Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas”. Jesús no lo destituye ni avergüenza delante de sus otros discípulos. Jesús lo confirma en su lugar de apóstol.

Recordemos la actitud de Jesús cuando alguien nos traicione. Aprendamos a perdonar a quienes nos traicionan o se equivocan con nosotros. Recordemos el amor de Jesús cuando cometamos un error. Recordemos que él nos perdona y no nos destituye. El Enemigo querrá que no cumplas tu misión, tal vez te quiera hacer sentir que ya nada vales por tus pecados; pero siempre ten en mente que eres libre: Dios te ha perdonado.

Para terminar les dejo esta canción de ‘Florence + The Machine’ que, según mi interpretación, habla de sacarse de encima los demonios de la espalda. Esos demonios que te culpan y no te dejan avanzar. Esos demonios que no te dejan danzar porque no te permiten alegrarte. Pero como dice un verso de la canción: “It’s always darkest before the dawn” (siempre es más oscuro antes del amanecer): cuando todo parece perdido aparece nuestro Dios que es Luz infinita. 

Una relación sin intermediarios

Creo en una Iglesia sin intermediarios entre Dios y el hombre. Nadie necesita que lo absuelvan de sus pecados: para eso está Dios. El que esté arrepentido vaya a Dios y pídale perdón. No necesita confesarse con alguien para obtener el perdón. No hay autoridad en la Tierra que lo pueda absolver. En el pasado la Iglesia Católica se aprovechó de esto y empezó a vender las indulgencias. La gente podía pecar tranquila porque tenía el perdón comprado. Les tengo mala noticia a los ricos: el perdón de Dios no se vende. Les tengo una buena noticia a ricos y pobres: el perdón de Dios está al alcance de todos. Este es el tiempo de la gracia.

Si usted es evangélico estas palabras le parecerán normales, si es católico, no. Pero lo que diré a continuación les parecerá a todos sorprendente. ¿Atentos? Ya les advertí.

Creo no solo en una Iglesia sin intermediarios, sino también en una sociedad sin intermediarios entre Dios y el ser humano. Prefiero una sociedad en la cual Dios sea nuestro guía directo, nuestro juez, nuestro sanador. En el mundo hay hospitales/clínicas, tribunales, colegios y universidades. ¿Han notado que todos acuden en primer lugar a estas instituciones antes que a Dios?

Dios es sabiduría, no un colegio o universidad. Dios es salud, no un hospital o clínica. Dios es juez, no un tribunal de justicia.

Tal vez no habría problema en un mundo en el cual se pusiera a Dios sobre todas las cosas, pero como esto no es así vemos problemas en cada una de las instituciones que he nombrado. Tanto clínicas, universidades y tribunales hacen cobros excesivos. Prácticamente le roban a la gente más vulnerable.

La justicia se ha corrompido en un mundo que no respeta a Dios. Ahora la justicia se compra y se vende al mejor postor. Así quedan libres muchas cabezas del narcotráfico. Porque quienes van a prisión nunca suelen ser los cabecillas: siempre son los peones los que caen.

La educación se impone. No se transmite con libertad. Al menos se podría imponer una educación de calidad, pero la verdad es que tenemos un sistema muy deficiente en el cual hay muchos niños que sufren el no poder desarrollarse completamente, tanto en sus habilidades deportivas o artísticas. Los colegios y universidades tienen precios tan altos que llegan a ser irrisorios. Provocan la deuda de muchas familias en Chile.

El mundo de la medicina (clínicas y farmacias) está vendido también. Laboratorios compran a hospitales y farmacias para que vendan sus productos. No importa su calidad, no importa si tienen los componentes que prometen que tienen. Lo que importa son las comisiones o el viaje a un país caribeño.

Se dice que Dios nos enseña. Esto suena bonito, pero ¿quién lo lleva a la práctica? La gente ya no tiene la fe para creer que Dios nos puede instruir. La gente no tiene la fe para creer que Jesús es el mejor abogado frente a la Ley. ¿Acaso no se dan cuenta que vivimos en un mundo con leyes injustas que favorecen a los poderosos? Generalmente, las personas “desahuciadas de la ciencia médica” acuden a Dios para que los sane. Me pregunto ¿por qué no acudieron a Él desde el principio?

Cuando Jesús estaba en la Tierra no los enviaba a los sanadores de ese tiempo (había médicos también), sino que Él mismo se encarga de sanarlos. Tampoco los enviaba a otros para que les enseñaran, Él mismo enseñaba (Dios enseñaba).

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba. (Mateo 4:23,24).

Tampoco envió a la mujer adúltera al Sanedrín para que fuera juzgada, sino que Él mismo fue su juez. Dios es justicia, pero es perfecta, no como la dan los hombres.

—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. Entonces él se incorporó y le preguntó:

—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?

—Nadie, Señor.

—Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. (Juan 8,7-11).

Relaciónense con Dios de forma directa. No necesitamos de instituciones corruptas. Solo necesitamos tener un poco más de fe en Dios y su poder y autoridad.